Martín Rodríguez señala el camino
LOS AÑOS 90 Y EN EL 2000 TAMBIEN
Me acuerdo una pregunta que hacía el sociólogo y genial cínico Ricardo Sidicaro en alguna noche de cursada en los “primeros 2000”, cuando los años 90 se alejaban como un grande del fútbol sin partido despedida. Sidicaro decía: “¿cuál es la pregunta de los años 90?”. Y todos se apuraban a responder con preguntas que podían perfectamente funcionar como títulos de películas de Pino Solanas, llenas de resistentes, resistencias y campo popular. Entonces, el enorme Sidicaro gozaba oyendo esa prédica pobrista y culminaba con “su” pregunta de aquellos años: “¿por qué los excluidos votaban a los excluidores?”. Había ahí una punta que ponía en superficie el consenso más que la ruptura o la resistencia como explicación fuerte del orden de aquellos años.Es curioso que los últimos resultados electorales para muchos revivan el fantasma de una época que no fue pensada como la de los años 90. Y Miguel Del Sel parece sometido a un interrogatorio simbólico con su figura encerrada como un ratoncito blanco de laboratorio para explicar las causas por las que lo votaron.Los años 90 dejaron fuertes efectos políticos, una capacidad instalada que repercute hasta hoy. La economía se puede modificar (de eso se trató en parte la trama de estos años, ¿no?) pero… ¿la política? Dos de sus efectos son principales para pensar qué de aquello se continuó en estos años: la territorialización (la cristalización decisiva de caudillos, municipios, “gobiernos locales”) y la inevitable mediatización de la política.Se trató de una década de orden donde se gobernó la economía después de la híper y se puso fin al Partido Militar, con una pinza paradójica donde se los reivindicó simbólicamente pero se los desarmó materialmente. Fueron años donde se sobreinterpretó el rol que nos daba el “viento mundial”, haciendo el papel fanático del Consenso de Washington. En definitiva, por más oximorónica que suene, hicimos la Revolución Conservadora, una revolución que -como todas- termina un poco como el orto y llena de burócratas (ejemplos tenemos a lo pavote), pero cuya explicación y legado es la base de esta época.Ya que con esa atmósfera venimos, el otro día recordaba una típica apelación que muchas veces cortaba de cuajo las interminables reuniones que formaban la subtrama de la militancia universitaria: “no hagamos política para el activo”, decíamos. Era el activo versus la masa de jóvenes que gozaban de la gratuidad de su educación y que vivían ajenos al microclima militante de asambleas y cuerpos de delegados. Hoy, la adaptación a escala nacional de esto sería: “paremos de hablar de Clarín por dos años”. La agenda de los nietos, el ADN, la ley de medios, etc., no camina. Hay que volver a la economía, pero asumiendo que los triunfalismos Pro no dicen más que una reformulación de esa trilla: “es la política, estúpido!”. Si la economía la pone el kirchnerismo, tal como reza la fe del campo propio, entonces los otros ponen la política, o sea, interpelan mejor a la gente. Ni más ni menos.La noche santafesina tuvo en una intervención de Canca Gullo el punto ciego de la derrota: el discurso de Del Sel pisa el jardín justicialista. El Canca dijo que el modo de hablar de Del Sel le gustaba, que le parecía un modo popular de poner los sentimientos. Del Sel dibuja un mapa individual: no dice “Santa Fe para todos” sino que habla sobre individuos, personas, sueños. Por supuesto, ya tuvo que venir “la ortiva” de Sarlo a decir ¡eso es post-política! Y lo explicó en “la tarde de Mitre” de este modo: la post-política opera como si los recursos fueran inacabados, como si no hubiera mediaciones o tensiones de intereses, como si todo fuera posible. Beatriz puso en caja una radio que celebraba “la fiesta de su monstruo”… pero bueno, Del Sel podría continuar la tradición de figuras populares que se integran a la política, eso que inauguró Evita, y continuó Reutemann y Scioli. Recordemos el estilo “renovador” de los cuadros en los 90: Menem incorporaba figuras hojeando la revista Caras y Chacho lo hacía hojeando La Maga. Los resultados están a la vista: Scioli y Reutemann son hombres de estado.Pero bueno, muchachos, a no desganarse, y a salir de la zozobra autocomplaciente que nos niega la posibilidad de ser innovadores y a dejar de regodearnos en los que ya son lugares comunes incapaces de conmover las vísceras sensibles de millones de argentinos para quienes la tele y los diarios entretienen en los ratos libres de días donde se rompen el lomo para vivir. Ya está. Ya dijimos dónde está Magnetto escondido. Ahora digamos dónde está el futuro..
La ciudad está eligiendo lo que se merece

La ciudad está eligiendo lo que se merece. La ciudad está eligiendo un gobierno que trabaja contra la escuela pública y no le preocupa porque la escuela pública no la quieren los que tienen plata pero tampoco los secos ¿se entiende? Los que andan contando las monedas también odian la escuela pública, la odian por gratis, saben que lo que garpa es lo pago. Mandan a los pibes a la escuela pública del barrio pero porque no tienen alternativa. Ni bien le ven la pata a la sota los cambian, y si tienen que laburar dos horas más por día se rompen el culo para levantar la cuota. Los de arriba pertenecen a ese mundo donde se compra con tarjeta sin preguntar cuánto vale y los del medio y medio abajo se matan por ir atrás pero al menos no perderles pisada.
El verdulero que sólo tiene primaria aprobada y el encargado de edificio que llegó del Chaco en pelotas y a los gritos conversan a la tardecita y sienten que sus vidas empiezan a tener sentido cuando sus hijas vienen a darles un beso con el uniforme de ese colegio privado parroquial de dos mangos con cincuenta y subsidiado pero que, al fin y al cabo, es PRI VA DO y da nivel, al menos más nivel que el público de la otra cuadra donde se drogan, donde hay tomas y todas esas cosas abominables que pasan básicamente porque es gratis.
La ciudad de Buenos Aires está convencida que es una gran escalera por la que hay que subir a como dé lugar, a codazos y empellones, pero hay que subir como sea. Cuando todos eramos menemistas mandábamos a la nona a la casa del hermano pobre en Aldo Bonzi y con el retiro voluntario en la pieza de la vieja abríamos el “Drugstore”, nombre que se le dio acá a los kioscos con perfumes, pañales, y ositos de peluche. Un “maxikiosco”, digamos, pero con pretensiones… Otros vimos la posta con los parripollos, las galletiterías, las pañaleras y los remises. Todos capos, todos genios, todos unos piolas bárbaros que luego nos metimos en el culo desde las estanterías del Drugstore hasta la llave cruz de Renault 21 que todavía anda por ahí arrumbado en la calle. Después de pasarla mal empezamos a levantar de a poquito y ahora, ahora no nos para nadie, che, a lo sumo algunos cargan con la ignonimia de ser de River, pero salvo eso, estamos todos “Pum para arriba”, como en los mejores momentos, dispuestos a ir al frente como sea contra cualquiera.
Sabemos cómo viene la mano. Que los que pasan hambre se jodan, ellos lo eligieron. A nosotros nadie nos regaló nada. Nos caímos y nos levantamos varias veces y acá estamos, viejo, de nuevo en la lucha y eso que Alfonsín nos dejó en pelotas, eh, y después el turco ni te cuento, y no quieras que te diga cómo nos empomó De La Rúa… Pero, de a poquito y apechugando fuimos saliendo. Porque no te confundas, acá la pasa mal el que quiere, porque siempre hay un rebusque, eso sí, hay que estar atento.
La ciudad se vota a sí misma, se plebiscita, se mira en el espejo y sólo tiene una duda: No saber si merece o no seguir perteneciendo a “este país”..
JUJUY.
Y a estas alturas es inútil entrar en análisis acerca de las elecciones, el ciudadano puede hacer 80 mil de ellos, pero, cuando un político entra en un set de TV, indiscutiblemente lleva un guión en el cual reconoce todo menos que una buena franja de esos votos que ganó en realidad no son suyos, excepto, para mi sorpresa, pues no lo considero un pensador, y ni siquiera un sincero de la política, Rodríguez Larreta, que, tal vez por estrategia lo declaró en un programa. Pero en general, los políticos se dedican más a señalar los votos castigo de los demás que a analizar, para hacer una autocrítica constructiva los propios.
Lo que nos trae a este teclado en realidad, es eso, la realidad, pues, más allá de las palabras están los hechos, y en política, si no miramos los hechos nos estamos quedando solo con la verborragia, con la demagogia, esas flores con las cual el enamorado conquista a la dama para poder meterse en su cama, para convertirse al despertar en un simple marido violento y vago.
Hace muy poco acabamos de subir un video sin editar de los incidentes, uno más de tantos, que protagonizó la polícía en contra de nuestros pueblos originarios, y no pasó demasiado tiempo para que el horror vuelva a sentarse a nuestra mesa. Intrincados son los caminos de la política, Movimientos sociales, sector económico, partidos, iglesia, Gobierno, Justicia, divisiones y subdivisiones, rangos, jerarquías, pesos específicos, peces gordos, peces chicos, un verdadero quilombo que más que traer orden trae caos, y sirve después de laberinto para el que quiera buscar un culpable dentro de tamaña maraña, por eso hay que tratar de simplificar, y cuando se simplifica el afectado es el que vendría a ser el máximo responsable de que el país esté en orden, cuestión que no gusta nada, culpa que rebota siempre hacia abajo como una pelota que termina por perderse de nuevo entre toneladas de basura.
Pongámos orden. La CCC toma algunas tierras de Ledesma, perteneciente a Blaquier. ¿Que se puede decir?, uno contesta de inicio ante el señalamiento: “Pero ché, son tierras privadas, no se pueden meter, que vayan a reclamarle al Gobierno”, “Bueno ché, pero la represión no es el camino”, “¿Y cuál es el camino?”, “El diálogo”, ¿pero por qué vas a dialogar con alguien que se metió en un lugar que ya tiene dueño?”, “¿Y qué vas a dialogar?”, ”Nada, se les ofrece un trato, laburo, otras tierras, algún subsidio”, “¿y por qué mejor no trabajan por su cuenta, alquilan, juntan, compran, como hacemos todos los demás?”, Aclaro que estoy reproduciendo una conversación que existió, y que no la sostuve con un facho ni nada por el estilo, estamos hablando de una persona normal, un laburante, común y silvestre que nunca tiene problemas con nadie y que de vez en cuando se preocupa un poco por los demás. El punto es que es por demás difícil explicar estas cuestiones, y más cuando se vive en barrios que nada tienen que ver con Jujuy, en los que existe una industria de la toma, una industria que tanto beneficia a los ocupas como a los políticos por una serie de cuestiones. Se toma un edificio, esas 40 familias reciben un subsidio cada una, y a la hora de revisar los papeles, resultó que, habiendo 40 familias, los subsidios fueron 60. El beneficiado, el empresario ocupa y el político corrupto.
La frase que tenemos que meternos en la cabeza es: “LO HECHO, HECHO ESTÁ”, si varias generaciones quedaron exiliadas del sistema por abandono político en muchos casos, y empeoraron su situación por la llegada de situaciones como el clientelismo o el adoctrinamiento, o si se quiere por falta de voluntad propia, esas generaciones ya no se van a recuperar a sí mismas sin ayuda, no podemos abandonarlos. Si vos trabajaste, estudiaste, o si querés…tuviste la voluntad para salir adelante aún en situaciones difíciles no te pone en posición de señalar a los demás, como tampoco te excenta de ayudarlos aunque sea con tu voz, “LO HECHO HECHO ESTÁ”, digamos que una parte de nosotros se quedó en el camino y tenemos que dar vuelta la cabeza para ver cómo los hacemos recuperar espacio aún cuando pensemos que no es nuestra culpa, podemos tener razón, pero, no hay razón para dejar morir a nadie. Hay una Constitución y nuestro deber ciudadano es hacer, o clamar para que se cumpla. Los que podemos trabajar trabajamos, los que podemos estudiar estudiamos, contribuímos, aportamos, y los que no pueden deberán ser ayudados, así se hace un equilibrio. Y si también existen los que pueden y no quieren, pues, también vamos a tener que resolverlo, ¿cómo?, con educación, que es lo que el Estado debe proveer de manera obligatoria para promover la cultura del trabajo, no conceder subsidios a cambio de nada, capacitar, armar cooperativas, y demás menesteres.
En el caso de Jujuy, se toma una tierra privada pues, según aseguran algunos hay carencia de tierras Fiscales, lo que resulta extraño, pues, a los Movimientos afines al Gobierno de turno pareciera no faltarles tierra, pero no es un dato que pueda asegurar. El caso es que la desesperación de un padre y una madre pueden llevar a pensar que a el dueño de casi todas las tierras, el señor Blaquier, según algunos, compañero de viajes empresariales de la Presidenta, poco le pueden importar las poquitas hectáreas que le tomaron, y parece que se equivocaron.
Es difícil señalar a Blaquier (aún con todas las ganas), ¿qué es lo que sueña cualquier empresario?, todas las empresas apuntan a convertirse en monopolios, destruír a los competidores, acaparar la oferta y la demanda. Lo mismo pasa con Clarín por ejemplo, dudo mucho que si fuese por Noble de Herrera existieran otros medios, pero…¿quién es el que tiene que regular estas cuestiones?, EL ESTADO, esas cosas se piensan antes de otorgar fusiones y prórrogas, y permisos para la expansión cuando las tierras se acaban en el caso de los Gobiernos de Jujuy, el de hoy y los anteriores.
La hipótesis de que Blaquier ordenó al Juez que a su vez el Juez ordenara el desalojo que leí por ahí es funesta, Blaquier se puede parar de cabeza, para eso está Barrionuevo, y para eso tenemos una Presidenta que debe tener bien monitoreado cada rincón del país. Y si algo así se comprueba supongo que muy pronto serán el Juez y Blaquier, junto con Barrionuevo los que anden por ahí viendo quien descuida su terruño para tomarselo.
Los monopolios no crecen con agua y sol, los monopolios se hacen a la sombra de la política, cuando el empresario quiere más de lo correcto hay que detenerlo, ¿qué sería más de lo correcto?, la libertad de unos termina donde inicia la libertad de los demás, hay un espacio, y ese espacio debe estar equilibrado, dentro de ese espacio tenemos que caber todos, si tu subespacio arroja a algunos fuera de ese espacio de todos ya estás afectando nuestro equilibrio.
La pobreza cede espacios, pero los cede de manera involuntaria, el trabajo de un Gobierno es asegurarse de que los pobres no pierdan ese espacio, y en caso de perderlo, ayudarlos a recuperarlo, de ninguna manera es ayudar a los monopolios a tomar ese espacio que el pobre cedió involuntariamente, pues rompe, insistimos, un equilibrio fundamental, que, seguramente en algún momento se va a querer volver a encausar, y lo hará, claro está, de manera violenta.
En que contexto suceden estas cosas. Digamos que Sudamérica toda, creo que excepto Venezuela, hace años que viene creciendo de manera sostenida, uno de los más agraciados ha sido Argentina pues, la demanda de sus productos ha dado saltos de gigante, por ejemplo, para citar alguno, el precio de la soja, que es el que más fama ha cobrado ultimamente. Eso torna inexplicables fenómenos como este, pues, salta a la vista que la famosa redistribución está fallando o es una mentira, y son los ricos los que han logrado consolidarse en estos últimos años de manera ya consagatoria como monopolios.
Ahora, por último, en el caso de Alderete y otros líderes de Movimientos, bien harían en medir mejor las consecuencias de sus actos, de nada sirven después las lágrimas por las vidas perdidas, pasó lo mismo en el Indoamericano hace muy poco, sabemos que hay diferencias entre los discursos y los hechos, sabemos, es más, que si no sos parte de un Movimiento afín a el poder la reacción cambia, por lo tanto, somos responsables de las consecuencias, aún y cuando éstas no tienen porque darse dentro de una Democracia que acepta sus errores y se focaliza en remendarlos, y ojo, dije “democracia que no acepta sus errores” y nó, Gobierno que no acepta sus errores, pues, si bien, considero que la voluntad de cambio que viene del Estado es débil en relación al crecimiento y al discurso, también considero que los Gobiernos pasados tienen su importantísima cuota de responsabilidad.
Y dale con que falta nafta
Basta que algunos medios poderosos instalen la noción de la falta de combustible para que todo mundo corra a la estación de servicio más cercana y llene el tanque, con lo que, efectivamente, en cuestión de horas comienza a escasear. Se da así el extraño fenómeno que en la mayoría de las ciudades del país, la existencia de nafta es la misma de siempre con la diferencia de que en lugar de encontrarse en las estaciones de servicio está en los autos, que en su mayoría tienen el tanque repleto, como no lo tendrían de no haber mediado la persistente campaña para convencer a la gente de que “no hay nafta”.
Cuento mi caso, porque me caven las generales de la ley. Hace poco fui a mi pueblo y con un sólo tanque me alcanza para llegar. Como fui penetrado por la prédica, temía tener problemas, ya no para llegar, sino para volver, entonces salí con el tanque lleno, en Mercedes puse 50 pesos para llenarlo de nuevo; en Bragado puse otros 80 pesos y luego en Pehuajó cargué 130 pesos más. llegué a Tres Lomas con 3/4 de tanque pero esa misma tarde lo llené de nuevo, para estar tranquilo. Ahí pude comprobar, en un pueblo chico cómo se reacciona ante estos manijazos: Todos andan con el tanque lleno por si las moscas, con lo que se da el fenómeno descrito más arriba. La cantidad de nafta existente en el lugar es la misma de siempre pero ahora está en los autos, no en la estación de servicio. Personas que andan siempre con la mitad del tanque e incluso menos, ahora lo tienen repleto, no vaya a ser que…
Al regreso, cargué sin problemas en Pehuajó y Chivilcoy.
Hay una demanda en aumento de combustible, es cierto, sumado a esto, la cada vez mayor actividad económica y el crecimiento del parque automotor genera un consumo mayor. Pero en ningún momento la escasez ha llegado al nivel con que lo quiere mostrar cierta prensa. Personalmente he leído todas las notas que han sacado y nunca pasan de dos o tres lugares puntuales donde cuentan que hay problemas. Tomate el trabajo de leer la nota de Clarín con que se titula este post y vas a comprobar que “la falta de nafta en casi todo el país” en realidad se refiere a algunos inconvenientes menores en Tucumán, Neuquén, el valle de Río Negro y Mendoza.
.
Sacá tus propias conclusiones
¿A vos?.

