Archivos de noviembre, 2011

Cómo nos llegan los efectos de la crisis internacional

Por Orlando J. Ferreres | Para LA NACIONbr /br /CRISIS DE LA ECONOMÍA DEL BIENESTARbr /No se está encontrando una solución a los problemas del sistema de economía del bienestar, principalmente en Europa. Este sistema, de una manera simplificada, consiste en que el Estado debe hacerse cargo de casi todo lo que pueda necesitar un ciudadano para su felicidad. Básicamente trabajar 35 horas por semana. Tener más de un mes de vacaciones, unas en invierno y otras en verano. Jubilarse a los 60, o aún antes, pero con un alto nivel de beneficios. Mantener el empleo aun frente a una falta de dedicación del empleado, es decir ninguna flexibilidad laboral, en tanto que si la hay en China y otros países. Y una lista muy larga otras ventajas, todas las cuales implican incrementar el gasto y casi siempre financiarlo con aumento de la deuda pública. En el mundo desarrollado en crisis, todas las recetas, keynesianas o monetaristas, aplicadas en los últimos 4 años no han dado el resultado esperado. Las recetas viejas no sirven para los problemas de hoy y el mañana se torna peligroso, pues no se sabe que hacer.br /br /En otras palabras, tanto Europa, como Estados Unidos y Japón, los países desarrollados que suman el 65% de la economía mundial, no se tiene muy claro cuando van a superar la crisis que se inició en 2008. Posiblemente les lleve algunos años más.br /REPERCUSIÓN EN LOS EMERGENTES GRANDES Y EN NOSOTROSbr /br /Brasil, China, India, Vietnam y otros países emergentes han evolucionado muy favorablemente en los últimos 8-10 años, produciendo para los países desarrollados de una manera eficiente y mucho más barata, principalmente por las ventajas de una mano de obra bien entrenada y de menor costo.br /br /Con la nueva recaída de las economías desarrolladas, resulta muy difícil venderles más a Estados Unidos, Europa o Japón y esto se está notando en los niveles de actividad de los emergentes más grandes. Tomaremos el caso de Brasil, dado que nuestra industria esta muy correlacionada con la actividad fabril brasileña, aunque con un retraso de 3-4 meses. Si la industria brasileña crece nosotros crecemos a los 4 meses y si se desacelera, nosotros nos desaceleramos en igual lapso y se entra en recesión, nosotros entramos en recesión a los 4 meses de haberlo hecho ellos.br /br /Ahora bien, nosotros no dependemos solo de Brasil para la actividad industrial, pues podemos tomar medidas para hacer más competitiva nuestra industria. Por ejemplo, podríamos mejorar nuestro tipo de cambio real, aunque no lo hemos hecho. Por el contrario, Brasil mejoró su tipo de cambio real, por devaluación de su moneda, en un 26% en los últimos 2 meses. También ha intentado bajar las tasas de interés de referencia, para reactivar su economía interna.br /¿Cuál ha sido el resultado en la industria de Brasil de las medidas que adoptaron? Hasta ahora no han logrado cambiar la tendencia, como podemos ver en el siguiente gráfico:br /br /La actividad industrial de Brasil que venía expandiéndose bien en la primera parte del año se desaceleró y en los 9 primeros meses de 2011 creció sólo el 1 % en relación al mismo periodo de 2010. En septiembre muestra una recesión de 2% anual. Esto es muy grave. Pero aún lo es más si vemos que la industria automotriz presentó una reducción de actividad de 22,3 % en relación a septiembre de 2010. Nosotros dependemos mucho de la evolución de la actividad de esta industria en Brasil. También puede apreciarse como se frenaron en septiembre de 2011 las industrias de Bienes de Capital, Piezas y Accesorios y de Insumos Industriales. Indica que el proceso de inversión es muy débil. La devaluación que hemos mencionado señala que tratan de exportar más al resto del mundo. Como por el Mercosur tenemos arancel cero para muchas industrias, seguramente vamos a sufrir esa competencia tan fuerte en los próximos meses.br /br /La causa de esta menor actividad de Brasil está ubicada en la crisis de los países desarrollados que, a lo sumo, compran lo mismo que el año pasado o aún menos. También China e India sufren el mismo proceso. Por eso demandan menos de los productos que nos compran. Por ejemplo, el precio de la soja bajó 135 dólares por tonelada en los últimos 30 días. Ello va implicar -de mantenerse esos precios- una reducción de ingresos fiscales por retenciones agrícolas de unos $10.000 millones menos para 2012, teniendo en cuenta que también cayó el precio del trigo, del maíz y del girasol.br /Es el momento de actuar, al menos para paliar los efectos sobre nosotros de estos cambios en el panorama internacional, que nos afectarán en unos 4 mesesdiv class=”blogger-post-footer”img width=’1′ height=’1′ src=’https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6002019690123712196-7226159426575588047?l=chasquido.blogspot.com’ alt=” //div

No es hora de llorar, sino de arreglar el lío que armaron

Al inicio de la semana / Roberto Cachanoskybr /La semana pasada, en un discurso que dio Cristina Fernández inaugurando un hangar reciclado, embistió contra los sindicatos de Aerolíneas Argentinas y, en alguno de sus párrafos, llorando, dijo que por momentos el cuerpo no le daba para afrontar los problemas y que igual tenía que poner su mejor sonrisa a pesar de la desgracia que había sufrido en lo personal y seguir adelante.br /Uno puede comprender el dolor de perder a un ser querido, pero me parece que es importante recordarle a la presidente que no es ella sola la que ha perdido a un ser querido. Muchas personas, gente común, pierden a sus hijos, parejas, familiares, etc. en medio de la violencia por la inseguridad dada la ausencia del Estado en esta materia, e igual tiene que seguir adelante. ¿Cuánto tendría que llorar Carolina Piparo que recibió un disparo de unos delincuentes y le mataron al hijo que llevaba en su vientre, luego de salir de un banco para retirar el dinero que habían ahorrado para comprarse una casita? Y encima Néstor Kirchner hizo, en su momento, una cuestión política del caso cuando le espetó públicamente a Scioli que le hubiese dicho al esposo de Carolina que tenía las manos atadas. No es cuestión de hacer un ranking de quien sufre más. Pero la realidad es que Néstor Kirchner murió construyendo poder político y Carolina Piparo perdió al hijo que llevaba en el vientre porque la política no da respuestas a la seguridad de la gente.br /Todos tenemos nuestras pérdidas e igual, cada mañana, nos levantamos para encontrarle la vuelta para tratar de vivir. Es más, no solo perdemos a nuestros seres queridos y seguimos adelante, sino que, encima, tenemos que luchar con todas las trabas que nos pone el gobierno de Cristina Fernández. Luchar contra la inflación que el gobierno se niega a reconocer, las trabas de Moreno, la presión impositiva asfixiante, la confiscación de nuestros ahorros en las AFJP e infinidad de cuestiones con las que el gobierno nos complica la vida diariamente. De manera que, aceptando el dolor de la presidente por haber perdido a su esposo, no es ella la única que tiene una pesada carga laboral ni la única que ha perdido a un ser querido. En todo caso, si hoy tiene muchos problemas, es porque ella y su fallecido marido los generaron. Por citar un solo ejemplo, Cristina Fernández embistió contra los sindicatos que paralizan a Aerolíneas Argentinas con huelgas. Pregunta, ¿qué hizo su gobierno cuando los piquetes de Moyano impedían la salida de algunos diarios? Bien reza el dicho popular: el que siembra vientos, cosecha tempestades. De manera que, en mi humilde opinión, así como cada uno de nosotros llevamos adentro la pérdida de nuestros seres queridos y aún así seguimos adelante a pesar de las trabas que nos pone el gobierno con sus arbitrarias medidas, Cristina Fernández debería dejar de llorar en público, guardarse su dolor para cuando está sola, y dedicarse a arreglar los líos que hicieron en estos 8 años y medio.br /Porque, en definitiva, si hoy hay problemas de inflación, corrida cambiaria, una economía que tiende a desacelerarse, problemas fiscales y tarifazo en puerta, es todo consecuencia de haber generado un auge artificial de consumo, subordinando la economía a las necesidades políticas de construcción de poder. Ejemplo, hoy nos venden la eliminación de los subsidios como un hecho de justicia. Si tan justa y equitativa es la medida, ¿por qué no la anunciaron antes de las elecciones para conseguir más votos de los que tuvieron? La realidad es que lo que nos venden como una cruzada contra la injusticia de subsidiar a quienes viven en Barrio Parque y Puerto Madero, aquí se viene un tarifazo que superará los límites de ambos barrios porteños, algo que la gente percibe y que hubiese sido letal anunciarlo antes del 23 de octubre.br /Pero el problema de las tarifas de los servicios públicos es solo una parte de un problema mayor. Y aquí voy a disentir con algunos colegas economistas que suelen afirmar que la economía argentina no está tan mal y que los problemas que hoy tenemos son generados innecesariamente por el gobierno. Mi visión es muy diferente.br /En efecto, si bien puedo aceptar que hoy con una soja aún en U$S 400 la tonelada, poner la economía en orden sería menos traumático que con una soja en U$S 160, lejos estamos de tener un economía sana y solo con problemas que genera innecesariamente el gobierno. Por el contario, los supuestos problemas innecesarios que genera el gobierno son intrínsecos al modelo, que fue acumulando un problema atrás de otro. Para decirlo de otra manera, el problema que hoy genera el gobierno es para “resolver” el lío que armaron ayer. Si alguna definición le cabe al modelo es que cada mañana los funcionarios se levantan para ver cómo solucionan el lío que hicieron la noche anterior.br /¿Por qué salió el gobierno a perseguir a quienes compran dólares? Porque por un lado lo hicieron artificialmente barato en términos reales. ¿Por qué? Porque el BCRA no paró de generar inflación emitiendo moneda a tasas crecientes al tiempo que pisaba el tipo de cambio. Es decir, el problema del tipo de cambio real lo generó el mismo gobierno con su política inflacionaria. Al mismo tiempo, al caer el tipo de cambio real, las importaciones subieron aceleradamente, se achicó el saldo de balance comercial, y ya no sobran dólares para financiar la fuga de capitales que fue una constante en el gobierno kirchnersita. ¿Por qué hay fuga de capitales? Por el dólar barato y por las inclinaciones confiscatorias del gobierno. En vez de reinstaurar la confianza al problema de la fuga de capitales, la “solución” fue perseguir a los que compran dólares y paralizar las importaciones, aumentando el pánico en la población. Encima, al frenar las importaciones, muchos sectores tienen problemas para producir, porque no pueden importar insumos.br /¿Por qué tienen un déficit fiscal que aumenta permanentemente? Porque incrementaron demagógicamente el gasto público. Claro, ahora que la plata ya no alcanza para financiar más gasto, se viene el ajuste con tarifazo disfrazado de cruzada patriótica para ver quién es el primero en presentar la planilla para renunciar a los subsidios.br /¿Por qué en su momento confiscaron nuestros ahorros en las AFJP? Porque hacía falta caja y “vendieron” la medida como una recuperación de las jubilaciones.br /¿Por qué el BCRA tiene serios problemas patrimoniales? Porque le vacían las reservas para tapar los baches fiscales. Es decir, cada nuevo problema es un parche para tapar el lío del día anterior.br /Nadie puede sostener que la economía argentina no tiene mayores problemas cuando el tarifazo, que era inevitable, supera los niveles del rodrigazo de 1975. Como tampoco nadie puede decir que la economía está sana cuando el gasto público ha llegado a niveles récord y hay déficit fiscal a pesar de la feroz presión tributaria que soportamos. Si se dejara de aplicar el impuesto a las ganancias sobre utilidades ficticias generadas por la inflación, ¿alguien piensa que sería fácil solucionar el problema fiscal? ¿Alguien puede creer que es fácil bajar la inflación de los niveles actuales sin conflictividad social? Yo diría que sería más sencillo enfrentar una hiperinflación porque la gente pide a gritos que alguien haga algo, a dominar esta inflación que le hizo creer a la gente que el modelo, mágicamente, permitió escalar a niveles de consumo impensados sin necesidad de invertir.br /En definitiva, los problemas que genera el gobierno no son innecesarios, son consecuencia de la dinámica del mismo modelo intervencionista y estatista, porque creen que la ley de la oferta y la demanda, puede ser dominada a las trompadas y con la policía en la calle. Y de tantas trompadas, amenazas y presiones de funcionarios, hemos llegado a una montaña de problemas que hoy empiezan a surgir todos juntos.br /Por eso, insisto, ya no es hora de llorar. Cada uno tenemos nuestros propios dramas personales como para estar dando lástima a cada uno que se nos cruza por la vida. Así como cada uno de nosotros nos hacemos cargo de nuestros problemas y, encima, el Estado nos complica más la vida, es hora de dejar de llorar y hacerse cargo de tanto lío económico y descontrol social que generaron.div class=”blogger-post-footer”img width=’1′ height=’1′ src=’https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6002019690123712196-2134480638273302002?l=chasquido.blogspot.com’ alt=” //div

La res técnica

div class=”separator” style=”clear: both; text-align: center;”a href=”http://4.bp.blogspot.com/-nL78w57piKk/TtJQq01sdnI/AAAAAAAAARM/h7vBR9VEMhw/s1600/Funcion+publica.jpg” imageanchor=”1″ style=”margin-left: 1em; margin-right: 1em;”img border=”0″ src=”http://4.bp.blogspot.com/-nL78w57piKk/TtJQq01sdnI/AAAAAAAAARM/h7vBR9VEMhw/s1600/Funcion+publica.jpg” //a/divdiv class=”MsoNormal” style=”text-align: center;”br //divdiv class=”MsoNormal” style=”text-align: justify;”Que no se confunda nadie, el término “res” viene del griego “cosa”(o sea que no es una vaca), con lo cual el título (con ínfulas académicas) sería algo así como “la cosa técnica”, entendiendo por “técnica” la acepción griega de “i style=”mso-bidi-font-style: normal;”techne/i” que significa “el funcionamiento real de”. Si alguien cree que fumé algo raro o que estoy tratando de imitar a Grondona, nada más lejos de mi intención; pretendo nada menos que señalar algo que sistemáticamente ocurre desde la llegada de la democracia a estas tierras allá por 1983.o:p/o:p/divdiv class=”MsoNormal” style=”text-align: justify;”En realidad la cosa técnica es comprender como funcionan las cosas, de modo de poder actuar sobre ellas, en buen romance: si uno no sabe de mecánica ni pensar en intentar rectificar el motor de nuestro auto. Tratar de establecer esto, es hablar de una verdad de Perogrullo, o en lenguaje académico una “tautología” (me indigesté con el diccionario), pero existe un ámbito que escapa a esta “tautología “: la administración pública.o:p/o:p/divdiv class=”MsoNormal” style=”text-align: justify;”Desde la llegada de la democracia hemos elegido a quien nos gobierna, pero la persona que elegimos no puede decidir en forma directa sobre todos los temas del gobierno, por ello designa a ministros y secretarios, quienes en sus distintas áreas toman las decisiones en concordancia con quien ha sido ungido por el voto popular. Estos ministros y secretarios designan a su vez secretarios y subsecretarios, quienes deciden en concordancia con ministros y secretarios, pero estos también designan funcionarios políticos (para diferenciarlos de los funcionarios de planta permanente del personal del estado) para que lleven adelante las políticas públicas de gobierno, aquí aparece la “res” técnica. o:p/o:p/divdiv class=”MsoNormal” style=”text-align: justify;”En esta delegación del poder de tomar decisiones se llega al punto donde la decisión es de naturaleza operativa (este término no tiene ni connotaciones quirúrgicas o militares, sino que se refiere a realizar algo físicamente) y allí interviene la “res” técnica, pues esas decisiones deben realizarse armonizando los lineamientos políticos establecidos desde las altas esferas del gobierno y la realidad existente en el ámbito de acción específico del funcionario político. Aquí la “res” técnica es la capacidad de tomar una decisión que permita realizar operaciones, o actos de la administración pública, que sean la expresión de los lineamientos políticos de los distintos estamentos del gobierno y que sean de “realización efectiva”.o:p/o:p/divdiv class=”MsoNormal” style=”text-align: justify;”La armonía entre estos dos requisitos de la función pública requiere: primero que exista en el funcionario una ideología concordante y consistente con la de los niveles superiores de gobierno, y segundo que se tenga un conocimiento y experiencia suficiente en su área de desempeño, aquí se pone de manifiesto la “res” técnica. Atendiendo a los requisitos enunciados tenemos cuatro categorías de funcionarios: quienes tienen condiciones ideológicas y técnicas, quienes tienen condiciones ideológicas pero no técnicas, quienes tienen condiciones técnicas pero no ideológicas y quienes no tienen ni condiciones técnicas ni ideológicas.o:p/o:p/divdiv class=”MsoNormal” style=”text-align: justify;”De las anteriores span style=”mso-spacerun: yes;”nbsp;/spancategorías, la primera constituye el grupo de los “rara avis” que logran un buen desempeño de su gestión, son como las brujas: no existen, pero que las hay ¡las hay! La segunda categoría se nutre principalmente de “cuadros políticos” alguno de los cuales suelen recurrir span style=”mso-spacerun: yes;”nbsp;/spana un adecuado asesoramiento técnico y logran cumplir su gestión en forma razonable; quienes creen que la ideología suple el conocimiento técnico suelen generar conflictos y arrastran su gestión a previsibles fracasos. Quienes pertenecen a la tercera categoría suelen llevar adelante gestiones “administrativas” prolijas, pero el resultado o bien es intrascendente (generalmente por no hacer nada significativo) span style=”mso-spacerun: yes;”nbsp;/spany entra en conflicto con otras áreas de gobierno o directamente con los lineamientos políticos del gobierno. En la cuarta categoría tenderíamos a pensar que no habría nadie, pero nada más errado, span style=”mso-spacerun: yes;”nbsp;/spanya que desde el advenimiento de la democracia no faltado nepotismo, amiguismo y pago de favores, me eximo de hacer referencia a los resultados de tales gestiones, ya que todos conocemos casos de ese tipo en delegaciones, entes o ignotas direcciones; solo podemos decir de los resultados que se obtienen que evidentemente, y salvo cuestiones fortuitas, son los peores.o:p/o:p/divdiv class=”MsoNormal” style=”text-align: justify;”Para no cansarlos con la demostración de este planteo, tomemos el span style=”mso-spacerun: yes;”nbsp;/spangobiernos de Alfonsín (para evitar cuestiones coyunturales) y pensemos en Dante Caputo, Enrique Nosiglia y Antonio Mucci como representantes de las tres primeras categorías, para buscar en la cuarta debemos ir hacia lugares de la función pública poco conocidos y cualquier nombre no sería compartido por todos, salvo quizás el de Ricardo Alfonsín (h). En el resto de los gobiernos que siguieron se pueden colocar nombres en las distintas categorías y ver los resultados de su gestión, lo interesante es que cuanto más se desciende en las jerarquías de la administración pública, más notorio se hacer la presencia de las tres últimas categorías.o:p/o:p/divdiv class=”MsoNormal” style=”text-align: justify;”En síntesis, los resultados de cualquier gestión de gobierno requieren que las designaciones de los funcionarios políticos de las últimas líneas sean en extremo minuciosas, porque no solo traerán conflictos en su gestión, sino que decepcionarán a muchos militantes que estando posición de ver quienes ocupan esos cargos, y teniendo más condiciones, observan el ascenso de span style=”mso-spacerun: yes;”nbsp;/spanquienes carecen de ideología, militancia y una real capacidad técnica.o:p/o:p/divdiv class=”MsoNormal” style=”text-align: justify;”br //divdiv class=”blogger-post-footer”img width=’1′ height=’1′ src=’https://blogger.googleusercontent.com/tracker/149000107471736828-3490575857065816348?l=opinionpoliticaargentina.blogspot.com’ alt=” //div

Frivolidad irritante

Editorial- La Nacionbr /EL mundo está lejos de pasar por su mejor hora. La canciller de Alemania, Angela Merkel, ha dicho que es la peor hora para Europa desde el fin de la Segunda Guerra Mundial. Han caído varios de sus gobiernos como consecuencia de la devastadora crisis económica. Estados Unidos se halla aún lejos de remontar los últimos remezones de la crisis de 2008/2009. La “primavera árabe” ha dejado miles de muertos y ha llevado en Túnez a la fría noche de la sharia, el código compulsivo de conducta religiosa. Guatemala, Honduras y El Salvador han logrado lo inverosímil: superar, entre ellos tres, el inmenso saldo anual de asesinatos causados en México por el narcotráfico.br /br /En la Argentina, país que asombra al mundo por la insolvencia de sus estadísticas oficiales, se ha resuelto sacar algo de la basura acumulada bajo las alfombras y sincerar, con un colosal aumento, las tarifas subsidiadas de muchos de los servicios públicos. Pero, al mismo tiempo, se ha recaído en aquellas prácticas encubridoras al encerrar en una olla a presión el valor del peso en relación con el dólar. La moneda nacional no resiste -no podrá resistir al final- los efectos perniciosos de la inflación y el Gobierno se niega, sin embargo, a ceder al orden natural de un estado de cosas que él mismo ha provocado.br /br /Si es ése un capricho que, al fin de cuentas, concierne a algunos de los asuntos más graves para atender de aquí en adelante, mucho menos explicable es la violación de un acto formal el día en que la actual Presidenta vuelva a prestar juramento de estilo. Los ardides destinados a marginar la participación del vicepresidente de la Nación en esa ceremonia son, pues, lamentables.br /br /Es verdad que los últimos presidentes han manifestado poco apego a las convenciones del protocolo: fue inolvidable un gesto supersticioso del ex presidente Kirchner cuando uno de sus antecesores, Carlos Menem, juró como senador. Pero extremar los procedimientos para poner el 10 de diciembre próximo fuera de escena al vicepresidente Julio Cobos revela una incomprensión mayúscula respecto de las responsabilidades innatas a hombres y mujeres de gobierno. ¿Hay tiempo y espacio en la actual situación mundial que nos envuelve a todos para apelar a las chicanas que se están urdiendo?br /br /El ingeniero Cobos, cuya candidatura a vicepresidente de la República había sido inspirada por Néstor Kirchner, ha expresado hasta el cansancio su compromiso con la institucionalización del país. Pero se lo quiere tratar como a un indeseable, como que en realidad se le ha dispensado ese carácter desde que se atrevió a negar su conformidad con una resolución confiscatoria contra los productores agropecuarios. Eso es todo lo que hizo: votar según lo indicó su conciencia. ¿Qué debe prevalecer: el capricho de la Casa Rosada y sus seguidores o la letra y el espíritu de la Constitución Nacional? Dice el artículo 93: “Al tomar posesión de su cargo el Presidente y vicepresidente prestarán juramento en manos del Presidente del Senado y ante el Congreso reunido en asamblea.”.br /br /El actual vicepresidente concluirá su mandato el día de la nueva asunción por parte de la señora de Kirchner. Lo menos que puede recomendarse al oficialismo es que evite al país, ante las delegaciones extranjeras que vendrán precisamente para realzar la trascendente ceremonia, un escándalo que producirá lo contrario: empañarlo. No lo merece la Argentina, tan censurada en el mundo por comportamientos desajustados con harta frecuencia a las buenas maneras. No lo merece la investidura presidencial. No lo merece el mínimo de respeto y tolerancia que debería haber en el país después de casi treinta años de gobiernos democráticos no siempre republicanos, pero inequívocamente elegidos por el voto popular.br /br /El mundo está asolado por demasiadas cuestiones de real gravedad como para perder aquí tiempo en una frivolidad irritante, que desmerecerá a todos, comenzando por nuestra propia ley fundamental.div class=”blogger-post-footer”img width=’1′ height=’1′ src=’https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6002019690123712196-5730620950659912199?l=chasquido.blogspot.com’ alt=” //div

Inflación y crecimiento son incompatibles

Por Roberto Cachanosky | LA NACIONbr /En su discurso en la UIA, la presidente Cristina Fernández sostuvo que el modelo no es un modelo de meta de inflación sino que es un modelo de crecimiento. En rigor luce bastante difícil poder tener crecimiento con inflación, si por crecimiento entendemos inversiones competitivas que generen más productividad y puestos de trabajo. También cabe aclarar que una cosa es tener una inflación del 3 o 4 por ciento anual y otra del 25% en el año. Son dos cosas totalmente diferentes.br /br /¿Por qué no se puede crecer con inflaciones del 25% anual? Por varias razones. En primer lugar porque con inflaciones de esa envergadura no existe moneda en el sentido que no sirve como reserva de valor. Esto quiere decir que la gente no puede ahorrar en una moneda que se deprecia a un ritmo del 25% por año. Recordemos que el ahorro es el ingreso no consumido. Insisto, una vez más, en que el ahorro no se imprime. Se genera.br /br /Quien sacrifica consumo presente por consumo futuro pretende, por lo menos, poder comprar la misma cantidad de bienes y servicios al cabo de, por ejemplo, un añobr /Quien sacrifica consumo presente por consumo futuro pretende, por lo menos, poder comprar la misma cantidad de bienes y servicios al cabo de, por ejemplo, un año. Esto quiere decir que la tasa de interés que pedirá el ahorrista incluirá, entre otras cosas, su expectativa inflacionaria. Por eso estamos viendo una corrida cambiaria, porque la gente no quiere ahorrar en pesos dado que se derrite su poder de compra y el dólar pasó a estar barato en términos reales. Es decir, la inflación tiende a hacer desaparecer el ahorro del mercado porque la gente atesora en monedas que no se derriten como el peso. Y como sin ahorro no hay crédito, y sin crédito no hay inversiones, el crecimiento se transforma en una utopía en economías con alta inflación como la nuestra.br /En segundo lugar, el problema de la inflación es que distorsiona los precios relativos y hace imposible el cálculo económico. Empecemos por el cálculo económico. Tomemos por ejemplo el sector de la construcción. El período de desarrollo de un proyecto puede llevar un año o año y medio y luego vender la propiedad. ¿Cómo se hace para calcular los costos de pintura y terminaciones que son los últimos del proceso? En procesos de producción largos, la inflación impide hacer cálculo económico: es imposible estimar costos y precio de venta porque los precios cambian todo el tiempo, por lo tanto, en economías con alta inflación, los procesos productivos se limitan a períodos cortos. No hay proyecto de largo aliento. Se vive al día. Se produce en sectores de ciclos cortos.br /br /El problema de la inflación es que distorsiona los precios relativos y hace imposible el cálculo económicobr /¿Por qué hay distorsión de precios relativos? Veamos un ejemplo. Supongamos que el Estado decide construir puentes y financiarlo con emisión monetaria porque la meta no es la inflación sino el crecimiento. La mayor cantidad de moneda que emite el Banco Central irá primero a demandar los insumos para la construcción de puente: cemento, acero, etc. Al aumentar la demanda de esos productos suben los precios del cemento, el acero, etc. Luego el dinero irá hacia otros sectores de la economía y el resto de los bienes y servicios también subirán pero más tarde que el precio del cemento y del acero. Es decir, en los procesos inflacionarios, primero suben unos precios y luego los otros. Frente a este escenario, la pregunta que se hacen los productores de acero y de cemento es si la suba de precios es una cuestión puntual o permanente. Si, llevados por la ilusión monetaria, consideran que es permanente, se lanzan a ampliar su capacidad de producción. Pero cuando llega el momento en que la inflación se desborda y el gobierno tiene que frenarla, los productores de cemento y de acero descubren que sobre invirtieron en sus rubros, y lo que pensaron que era un negocio en crecimiento, solo fue una ilusión. En ese caso, cuando llega el momento del ajuste, descubren que hicieron una pésima inversión porque la demanda no se sostiene y comienza la desocupación en el sector. Las plantas quedan paralizadas y la gente en la calle.br /Este ejemplo del puente lo veremos pronto en muchos rubros de consumo masivo. El gobierno pisó las tarifas de los servicios públicos para estimular el consumo. Al mismo tiempo otorgó aumentos de salarios por arriba de la tasa de inflación y convalidó esos aumentos con una fuerte expansión monetaria. Esa emisión, que superó el 40% anual, obligo a incrementar el monto destinado a subsidiar la energía, el gas, el agua y el transporte de pasajeros. En el 2006 los subsidios sumaron $ 8.800 millones. Este año se proyectan a no menos de 70.000 o 75.000 millones. ¿Por qué se multiplicaron por 8.5 veces? Porque la inflación aumentó los costos de producción y obligó al Estado a incrementar el monto destinado a ese rubro, solo para que siguieran funcionando. Ahora, con el tarifazo en puerta, la gente tendrá que pagar más las facturas de luz, gas y agua (y en algún momento le llegará el turno al transporte público) y le quedará menos plata para consumir. Restaurantes, casas de electrodomésticos y otros rubros de bienes de consumo durable y no durable verán caer sus ventas.br /br /¿Por qué razón se eliminaron los subsidios? De acuerdo a la versión oficial por una cuestión de justicia. De acuerdo a los números, porque el gasto público se desbordó y para seguir sosteniendo los subsidios había que emitir más moneda acelerando aún más el proceso inflacionario. Lo que vamos a ver en poco tiempo más es una notable desaceleración de la economía que afectará fundamentalmente el rubro consumo, con lo cual habrá comercios que quedarán sobredimensionados.br /br /Es decir, a un proceso de auge artificial del consumo basado en impulsos inflacionarios, le sigue un período de ajuste, que hace el gobierno o lo impone el mercado, con la consiguiente caída en el nivel de actividad. El “crecimiento” basado en la inflación pasa a ser infinanciable y la gente tiene que aceptar un menor nivel de consumo porque el nivel anterior era artificial.br /br /En el mismo discurso ante la UIA la presidente Fernández dijo algo que vengo diciendo desde hace rato: Argentina destruyó su moneda y el peso actual es equivalente a 10 billones de pesos moneda nacional. A fin coincidimos en algo. ¿Por qué ocurrió esto que tanto le preocupa a la presidente? Porque justamente Argentina tuvo un Banco Central subordinado al Poder Ejecutivo y la inflación no importaba, sino que lo que importaba era mantener artificialmente alto el nivel de actividad. Hasta que la inflación causaba estragos y aparecía el nefasto ajuste.br /br /En síntesis, yo diría que para crecer en forma sostenida, es condición necesaria la estabilidad de precios y que la inflación es la peor enemiga del crecimiento económico, además de ser el impuesto más regresivo que genera exclusión social porque cae con mayor fuerza sobre los sectores más humildes.div class=”blogger-post-footer”img width=’1′ height=’1′ src=’https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6002019690123712196-8339431998678169695?l=chasquido.blogspot.com’ alt=” //div