Del hobby al negocio próspero de la mano de deportes extremos
Se conocieron en la universidad y se hicieron amigos por compartir un hobby: andar en longboard, una especie de patineta más larga que la convencional para hacer velocidad (y no saltos, como el más tradicional skate). Todos los sábados se reunían en las barrancas de Acassuso para practicar junto con un grupo de aficionados.
Pablo Orlando (27) y Daniel Jejcic (24) son los protagonistas de esta historia de garaje. El primero estudiaba Economía y el segundo, Administración de Empresas, pero coincidieron en el dictado de algunas materias en la Universidad de San Andrés. En la Argentina no se conseguían tablas, así que se reunieron en el garaje de Jejcic para confeccionarlas.
Cuando empezaron a multiplicarse las llamadas de amigos y conocidos que también querían su tabla de longboard, vislumbraron la oportunidad. El hobby en poco tiempo dio lugar a la creación de Good People: un negocio de tablas e indumentaria para deportes extremos que tomó su nombre en homenaje al grupo de “buena gente” (Good People, en inglés) con la que se reunían a patinar.
“Como el longboard casi no existía, nos agrupábamos todos los que lo practicábamos para aprender, conocer de tablas y compartir. Llegamos a ser 80 en ese tiempo”, contó Orlando, que descubrió esta actividad en los veranos que pasó en EE.UU. haciendo experiencias de work and travel.
Crearon la marca en 2008. Dejaron el garaje y tercerizaron la producción de tablas. También se ampliaron a otras disciplinas y a indumentaria. Tablas de skate, longboard y surf; cascos, material de protección, indumentaria: todo esto se puede encontrar en Good People, gracias al desarrollo de la marca propia y de las marcas líderes.
“Las prendas tienen características pensadas para los deportistas, como bolsillos internos para la plata y el iPod”, contó Orlando. En el showroom que tienen a metros de Galerías Pacífico se respira un aire distendido. Varios jóvenes vestidos con bermudas y zapatillas trabajan al son del reggae. Hoy trabajan nueve personas y en 2010 la facturación superó el millón de pesos.
Orlando destacó que fueron de los primeros en vender por Internet este tipo de productos, lo que les permitió una gran llegada al interior, donde había aun menos disponibilidad que en Buenos Aires. Con el tiempo, surgió la necesidad de tener un local a la calle y por eso se instalaron en el área donde todo surgió: zona norte. Hoy ya tienen dos locales allí. Además, dieron tres franquicias en La Plata, Entre Ríos y Mar del Plata. En Uruguay otorgaron una máster licencia y exportan allí la mayoría de sus productos. Están en conversaciones para un acuerdo similar con México, Chile y Perú.
Próximamente quieren abrir un local en Belgrano, en las inmediaciones de Cabildo y Juramento. Para esto usarán el aporte no reembolsable de $ 33.500 que obtuvieron por participar del programa Buenos Aires Emprende, organizado por el gobierno de la ciudad de Buenos Aires.
El perfil de consumidores es, en general, jóvenes de 12 a 35 años que practican estos deportes o bien les gusta el estilo de vida de quienes los practican. También ganan más presencia las mujeres, que hoy son el 10% del total de clientes. El precio de las tablas va de $ 300 a 1800.

