Luis Alberto Spinetta 1950 – 2012
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| Vía Vorterix |
Por: Sergio Arboleya
El rock argentino perdió con la muerte de
Mentor de grupos esenciales desde los que fue regalando su impronta como Almendra, Pescado Rabioso, Invisible, Jade y Los Socios del Desierto y de un camino en solitario también signado por la belleza, falleció hoy en Buenos Aires a causa de un cáncer de pulmón que se le diagnosticó en julio de 2010.
Al filo de la Nochebuena de ese año y ante la carroña mediática acerca de su estado, utilizó la cuenta de Twitter de su hijo Dante para expresar: “desde el mes de julio sé que tengo cáncer de pulmón. Estoy muy cuidado por una familia amorosa, por los amigos del alma, y por los mejores médicos que tenemos en el país. Ante el aluvión de información inexacta, quiero aclarar públicamente las condiciones de mi estado de salud. Me encuentro muy bien, en pleno tratamiento hacia una curación definitiva”.
Trazando un camino personalísimo y prolífico, el creador dio forma a una obra volcada en más de 40 álbumes donde sus canciones constituyeron un alegato estético que signó al rock argentino y lo sostuvo como un espacio fértil para la creación.
Lejos de las modas y de los vaivenes de un género que pasó de marginado y prohibido a gozar de las mieles de la difusión masiva, Spinetta sostuvo un discurso que fue, al mismo tiempo, un ejemplo de libertad y de coherencia capaz de enseñar a una legión de escuchas la necesidad de no encasillarse.
La vida musical de Spinetta comenzó a sus 17 años cuando junto a su compañero del secundario Emilio del Güercio (bajo) y también con otros dos alumnos del Instituto San Román, Edelmiro Molinari (guitarra) y Rodolfo García (batería), dio forma a Almendra.
Un simple de 1968 conteniendo “Tema de Pototo” y “El mundo entre las manos”, fue el aperitivo para el lanzamiento, en 1969, de un álbum debut que contuvo canciones como “Ana no duerme”, “Plegaria para un niño dormido” y “Muchacha (ojos de papel)” y logró ubicar a Almendra -junto a Manal y Los Gatos- como emblema del naciente rock local.
La corta vida del cuarteto, que se separó en 1970 con la edición de un segundo disco, no menguó el buen nombre de su obra ni mucho menos le cortó las alas a un Spinetta que un año más tarde publicó en solitario “La búsqueda de la estrella” y “Spinettalandia y sus amigos” y enseguida impulsó el nacimiento de Pescado Rabioso.
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| sera que la canción llego hasta el sol… vía Gabi Rubí |
El conjunto en el que el bajo recayó primero en Bocón Frascino y luego en David Lebón, con batería a cargo de Black Amaya y el agregado del teclado de Carlos Cutaia, mostró la lírica puesta al servicio de un sonido más duro plasmado en álbumes como “Desatormentándonos” y “Pescado Rabioso 2” que contuvieron gemas de la talla de “Blues de Cris” y “Credulidad”.
Por si esos pasos grupales con un repertorio casi íntegramente con su firma no bastaran, en 1973 y bajo la confusa denominación de Pescado porque se trató de una placa en solitario, publicó el magnífico “Artaud”, inspirado y en homenaje a uno de los poetas en los que abrevó y de la que trascendieron “Todas las hojas son del viento”, “Bajan”, “Superchería” y “Cantata de puentes amarillos”.
A mediados de ese mismo año convocó a Carlos Alberto Machi Rufino en bajo y Héctor “Pomo” Lorenzo en batería para dar forma a Invisible, una propuesta en la que retoma el melodismo de Almendra pero complejizado y puesto en comunicación con otros géneros.
Tres álbumes, temas como “Azafata del tren fantasma”, “El anillo del Capitán Beto”, “Durazno sangrando”, “Los libros de la buena memoria” y “Las golondrinas de Plaza de Mayo” y la primera invitación a un tanguero como el bandoneonista Rodolfo Mederos que tomó parte en el último concierto de Invisible, formaron parte de otro legado atemporal.
En 1977 armó la Banda Spinetta, un eufemismo para otro paso individual plasmado en “A 18 minutos del sol”, en 1979 se produjo el primer regreso de Almendra, luego viajó a los Estados Unidos donde registró la placa en inglés “Only love can sustain” y, luego, otra vuelta de Almendra.
Ya en los 80 convocó a los también fallecidos Beto Satragni (bajo) y Diego Rapoport (teclados), y a “Pomo” Lorenzo (batería) y Juan del Barrio (teclados) para exhibir su propia síntesis acerca del jazz-rock desde las placas “Alma de diamante”, “Los niños que escriben en el cielo”, “Bajo Belgrano” y “Madre en años luz”.
“Contra todos los males de este mundo”, “No te busques ya en el umbral”, “Maribel se durmió”, “Mapa de tu amor” y “Resumen porteño” fueron apenas algunos de los nuevos aportes de Luis a un cancionero de ensueño.
En paralelo publico dos vinilos: “Kamikaze” (en 1982 y con temas como “Y tu amor es una vieja medalla”, “Ella también” y “Barro tal vez”) y “Mondo di cromo” (en 1983, integrado por “Yo quiero ver un tren”, “Será que la canción llegó hasta el sol” y “No te alejes tanto de mí”).
A mediados de esa década quiso ponerse en contacto con otros grandes. Mientras la reunión con Charly García solamente generó el tema “Rezo por vos” que incluyó en el sorprendente álbum electrónico “Privé”, sí concretó el encuentro con Fito Páez que se apreció en “La la la” donde el único tema compuesto a cuatro manos fue “Hay otra canción”.
Otra cúspide de su labor solista se apreció en 1988 con el disco conceptual “Téster de violencia”, atravesado por gemas como “La bengala perdida”, “Siempre en la pared”, “Al ver verás”, “El marca piel”, “El mono tremendo” y “Organismo en el aire”.
Sin descanso, en el 89 sacó “Don Lucero” (donde registró “Fina ropa blanca”) y un año después encaró su primer disco en vivo, registrado en la Facultad de Ciencias Exactas de la UBA que tituló “Exactas” y en diciembre
En 1991 con “Pelusón of milk” y el bello “Seguir viviendo sin tu amor” como bastión de un repertorio tranquilo, el “Flaco” clausuró una etapa cancionera que incluyó la banda sonora del filme “Fuego Gris”, de Pablo César, para ingresar en otra etapa furiosa junto a Los Socios del Desierto, un trío que completaron Daniel “Tuerto” Wirzt (batería) y Marcelo Torres (bajo).
Al siglo XXI lo recibió con “Silver sorgo”, el naturalista “Para los árboles” (2003), el ep “Camalotus” y otros dos álbumes como “Pan” y “Un mañana” que, aún ayunos de grandes éxitos, ratificaron el rumbo inspirado de un hacedor que no perdió ni el rumbo ni la inquietud.
A modo de síntesis de ese camino, el 4 diciembre de 2009 colmó el estadio de Vélez, un ámbito multitudinario que transformó en reducto íntimo para disfrutar de un recorrido por sus Bandas Eternas en un maratón artístico con más de 50 canciones “La frescura y el lirismo de Almendra, el grito oscuro y enloquecedor de Pescado Rabioso, la contundencia y experimentación de Invisible, el perfil sonoro particular y casi galáctico, como desprendido de materia, de Jade y las experiencias posteriores”, lo resumió la crónica de TelAm.
Un año después, para la edición del libro-cd y dvd que documentó aquella velada, Spinetta escribió que haber encarado ese trabajo “involucra una infinita responsabilidad. Responsabilidad.
Palabra soberana, palabra en la potencia de bancar la reunión de varios de los músicos más talentosos y diversos en una sola alma y en una simple premisa: Sonar Bien”.
El “Flaco” no dejó nunca jamás de “Sonar Bien” y esa marca es un faro que no cesará de alumbrar los caminos por donde debe transitar una música de hermosura universal forjada en este lugar del mundo.
En primera persona
Luis Alberto Spinetta, capaz de reinventarse a partir de una obra inmensa atravesada por la belleza, esgrimió a lo largo de su vida frases que merecen el recuerdo.
“El talento es el hombre en libertad, nace en cualquier persona que se sienta capaz de volar con sus ideas”.
“La música es un lenguaje que está en el cosmos como todo lo que nos rodea. El músico que se pone en contacto con el cosmos, que sabe indagarlo con amor, que consigue la comunicación con otros ser y con dios…ese hombre músico podrá apoderarse y utilizar ese lenguaje como si leyera una clave que pareciera indescifrable y hará su música, sin detenerse jamás.” -”Sé que mi misión es hacer buenos discos. Mi misión la tengo que fundamentar con mi propia existencia”.
Cuando Spinetta cantó junto a Gustavo Cerati y Charly García
Por: Nazareno Brega
El 4 de diciembre de 2009 en el estadio de Vélez Sarsfield de Buenos Aires se produjo uno de los hitos más grandes de la historia del rock argentino. Luis Alberto Spinetta repasaba su carrera entera, incluyendo Invisible, Pescado Rabioso, Almendra y su etapa como solista, en un show inolvidable.
Sus hijos, sus amigos y sus músicos más admirados compartieron la noche con El Flaco, una noche fantástica por donde se la mira.
Hoy, que tenemos que seguir viviendo sin su amor, recordamos la última gran noche mágica de Luis Alberto Spinetta, que hoy puede leerse como una despedida que será recordada por toda la eternidad:
Spinetta y sus bandas eternas llenaron de estrellas la noche de Vélez
Sobraban las razones para festejar ese viernes: Luis Alberto Spinetta celebraba sus 40 años con la música y convocó a todas las bandas de su carrera, y a más de un compañero de ruta, en la magnífica noche de Vélez. Durante más de 5 horas, el Flaco se dio el gusto de hacer pequeños y emotivos mini shows de Invisible, Pescado Rabioso y Almendra –los tres platos fuertísimos de la noche- en un set que superó el medio centenar de canciones. Todo esto sucedió en la segunda mitad de un show que se dividió en dos partes.
A lo largo de todo el primer tramo, el Flaco se dedicó a repasar su etapa solista, Spinetta Jade y algunas perlitas ajenas que homenajearon a aquellos admirados por Luis Alberto (Miguel Abuelo, Pappo, Tanguito, Manal, Charly García, Fito Páez). Eso sí, el locuaz Spinetta se rodeó de tantos invitados especiales como le fue posible (todos presentados con gracia y tratados de genios absolutos, lo que hizo evidente que el genio más grande esa noche era él).
Charly García, Gustavo Cerati, Fito Páez, Juanse y Ricardo Mollo fueron algunas de las infinitas estrellas que se mostraron en el escenario, casi tantas como las que brillaban en el despejado cielo de la ciudad. Fue una noche redonda, como esa luna gigantesca que se asomaba detrás de la repleta Popular Este del Fortín para ver bien de cerca y no perderse nada del gran regreso de las bandas eternas de Luis Alberto Spinetta.
Discografía de Spinetta
La discografía completa de Spinetta, sin considerar recopilaciones y discos en vivo, es la siguiente:
Con Almendra:
“Almendra” (69), “Almendra II” (70), “El valle interior” (79), “Almendra en Obras” (80)
Con Pescado Rabioso:
“Desatormentándonos” (72); “Pescado 2” (72) y “Artaud” (73).
Con Invisible:
“Invisible” (74); “Durazno Sangrando” (75) y “El jardín de los presentes” (76).
Con Spinetta Jade:
“Alma de diamante” (80); “Los niños que escriben en el cielo” (82); “Bajo Belgrano” (83) y “Madre en años luz” (84).
Con Los Socios del Desierto:
“Spinetta y los socios del desierto” (97), “Estrelicia” (97), “San Cristóforo” (98) y “Los ojos” (99).
Como solista:
“Spinettalandia y sus amigos” (71); “A 18’ del sol” (77) y “Only love can sustain” (“Sólo el amor puede sostener”, 79), “Kamikaze” (82), “Mondo di Cromo” (83); “Privé” (85), “La la la” (con Fito Páez, 86), “Téster de Violencia” (88), “Don Lucero” (89) y “Exactas” (vivo, 90). “Pelusón of milk” (91) “Fuego Gris” (93), “Silver Sorgo” (01) y “Para los árboles” (03), “Camalotus” (04), “Pan” (06), “Un mañana” (08).
Fuentes: TelAm, PáginaI12, Terra
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