Al Pepe lo que es del Pepe
Tuvo que llegar el Pepe con su viejo y afinado tacto político a sentar las bases para una solución política al corte de Gualeguaychú. Seríamos injustos si no lo reconociéramos ¿no?
Es cierto que pudo llegarse a esto porque se aprendió de los errores de los gobiernos anteriores; es cierto que Tavaré reaccionó por derecha, como lo hubiera hecho un Blanco o un Clorado, ante las obvias acciones que se iban a desplegar a este lado de río como también es cierto que los gobiernos de Néstor y Cristina nunca lograron pararse en una posición convincente y sólo acertaron, lo que de todas maneras no es poco, en la política de no represión.
Pero Mujica jugó a fondo, con la dosis de audacia que se requiere para este tipo de movimientos: para decirlo futbolísticamente sacó a todos los defensores y puso wines, quedando expuesto a pagar un costo que incluso podría haberle significado la evaporación del “resto” político que todo presidente tiene cuando recién asume.
El Pepe vino a reunirse cuantas veces fue necesario, le hizo guiños a los asambleístas, negoció, rosqueó, le marcó el camino a Cristina y justo en esta mañana, cuando faltaba el último detalle para que el ala dura de los asambleístas se quedara sin argumentos de fuste, se manda esta declaración que, como todo lo indica, contribuye a la reapertura del emblemático puente.
Vale recordar que el voto de Uruguay fue definitorio para el nombramiento de Néstor Kirchner al frente de la UNASUR. Mujica obró en esa instancia con la sabiduría de los grandes, lo puso todo arriba de la mesa y quedó desguarnecido, sabiendo que si el corte no se levantaba su suerte estaba echada. Por eso es que si finalmente se levanta el corte, lo mínimo que podemos decir desde este lado es:
“Gracias, hermano”
Te debemos una…

