Alfredo Zaiat
“El alza especulativa de los precios de acciones y bonos fue, con todo el impudor del capital, la forma de festejar la muerte de Kirchner por parte del mundo de las corporaciones económicas. Ese recibimiento de la noticia expone como ninguna otra evaluación que el poder económico está incómodo en el presente momento político y social. Que no le gusta, que prefiere otro y que trabaja con entusiasmo para su clausura. No es un dato para menospreciar cuando se elaboran caracterizaciones de la etapa inaugurada por Kirchner. Esa abierta toma de posición del poder no implica que el kirchnerismo haya sido y pretenda serlo una corriente de ruptura con el capital. El rasgo esencial de este proceso complejo y contradictorio es que plantea el desafío de reconstruir otra forma de capitalismo en el país. Parecido al modelo de desarrollo nacional que en Argentina tuvo su impronta desde 1945 hasta su interrupción abrupta con el plan de la dictadura de 1976, o a los que en otras partes del mundo permitieron generar una densidad local generadora de una industria pujante y bienestar general.”
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