Cobos bochornoso como pocos
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El 26 de marzo, Artemio escribió una muy interesante nota en Perfil de la que extraigo este párrafo donde transcribe dichos del politólogo Julio Burdman que son liminares para todos aquellos que quieran enfocar el problema del bloqueo que está sufriendo el parlamento:
”A principios de 2010, vimos a una oposición que, más allá de sus razones, quiso modificar la política fiscal del gobierno kirchnerista y cambiar a la presidenta del Banco Central. Probablemente como consecuencia de su fragmentación y falta de coordinación, está saltando al barro antes de tiempo. Está, ante los ojos de la población, asumiendo responsabilidades –y culpas potenciales– sin estar aún en condiciones de lograr resultados ni de presentar metas gubernamentales. Es el peor de los mundos…”
Busque por este lado la madre del borrego, señora, y no se deje llevar por la solicitada del tránsfuga que lo primero que debería hacer para exigirle algo a los demás es abandonar el cargo que ocupa sin la menor legitimidad moral para ejercerlo.
¿Quiés es Julio Cobos para okupar la presidencia del senado? Que se sepa, el vicepresidente de la nación ocupa la presidencia del Senado en representación del Poder Ejecutivo Nacional ¿Entonces no habría que descontarle el cien por ciento de la dieta a este señor que está usufructuando de manera amoral un cargo?
Pero el problema opositor es otro, amiga mía, el problema opositor -o si prefiere “el bochorno”- es que están cada vez más apretados por haber creído que en realidad habían ganado las elecciones de junio pasado. El problema es que hasta rapiñaron comisiones como si dispusieran de 44 senadores y en realidad juntando un paisano de cada pueblo no llegan a 37.
Pero claro, deben rendir cuentas al dispositivo mediático y ya no saben de qué disfrazarse. Esta payasada de Cobos, que le va a rebotar de la peor manera, demuestra el límite vergonzante en que se encuentran. No escatimaron huidas de sus bancas cuando eran minoría y ahora, luego de haber desconocido hasta el carácter de primera minoría del FPV pretenden hacer funcionar la institución política por definición con argucias que remiten a la peor estofa antidemocrática de la historia argentina.
Un senador que no baja al recinto no está incumpliendo con sus funciones, señora, simplemente está recurriendo a un recurso legítimo.
Lo que debe quedar claro es que el Congreso no funciona por la inoperancia de los que se dicen mayoría
¿Cómo, no es que ganaron?
Bueno, demuéstrenlo en las bancas, demuestren que ese famoso 70 % ciento que votó contra el gobierno tiene finalmente una representación acorde en el parlamento.
Y si no lo demuestran, y si el Trueno Naranja los sigue complicando, y si la competencia por ver quién es mas anti K los desune, pues bien, arrímense a negociar porque así no van a ningún lado.
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