Conmigo no, Barone
La remera “Conmigo no Barone” simbólicamente ya estaba confeccionada antes de la emisión de 678 que contó con la participación de Beatriz Sarlo. El dispositivo mediático estuvo audaz al preparar una poderosa campaña tendiente a instalar la noción de que “Sarlo le ganó la discusión al kirchnerismo en 678” y lo hizo bien, apuntando básicamente a que el gran público no entra a ver los videos del programa al día siguiente. A las 11 de la mañana de este jueves 26, en YouTube se contabilizan alrededor de 34.500 visitas al video del programa en cuestión, menos de medio punto de rating cuando, salvo para IBOPE -la empresa de Clarín que mide audiencia- el programa mide alrededor de 9 puntos promedio en días normales, con lo que el martes es factible suponer que tiene que haber estado bastante más arriba.
Mas no importaba cómo iba a ser el programa ni cómo sería la performance de la escritora, la estrategia ya estaba diseñada y se operó en consecuencia, con lo que volvemos obligatoriamente al tema de los relatos y de cómo los grandes medios convierten su mirada, sus puntos de vista y sus intereses primero en noticia y luego en zócalo. Curiosamente, esta operación vino a corroborar dónde está la fuente de la que 678 extrae los elementos que lo transformaron en el producto típicamente kirchnerista que se colocó como una referencia insoslayable del acontecer político cotidiano, logrando, por ejemplo, reunir 15.000 personas en Plaza de Mayo el 12 de marzo de 2010 sólo por demostrarle a la ciudadanía cómo los grandes medios manipulan, cómo mienten y cómo inventan.
Pero lo de ayer aparece como maravilloso porque es una vuelta de tuerca interesante para el análisis: ahora 678 tiene que mostrar cómo los medios recortan lo que pasó en 678…
No obstante, ya se ha dicho que buscar un ganador en este tipo de debates es perder el tiempo porque en líneas generales cada televidente espera la palabra de su representante para ratificar su propia mirada. En realidad, si hay que buscar un ganador, ese sin duda fue 678, que logró un nivel de impacto cuyo parangón habría que buscarlo en algunas emisiones de Tiempo Nuevo allá por la década del 80.
Foto: desdealgunlugardebuenosaires.blogspot.com
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