Dos años de Macri en el gobierno de la ciudad

La UCEP apaleando indigentes por las noches y los abuelos de Belgrano que no pueden entrar a las plazas con sus nietos por las mañanas son la foto irrefutable de la mitad de mandato del gobierno de Mauricio Macri.
La sociedad porteña contempla, atribulada, cómo la eficiencia para reprimir pobreza contrasta con la más vergonzante incapacidad de gestión como para garantizar mínimamente la apertura de las plazas enrejadas. Mientras tanto, la guardia antipiquetes sigue sin arrancar y batiendo todos los récords: La historia de la humanidad no recuerda la existencia de organismos públicos que hayan padecido la renuncia de dos jefes antes de empezar a funcionar…
He aquí la eficiencia de la empresa PRI VA DA puesta al servicio de la sociedad, señora…
La derecha de gente joven que abreva en las profundidades de las nociones más reaccionarias de la humanidad está demostrando para qué sirve.
Ministros que no pueden explicar contratos a espías con sueldos de $ 6.000 y arribos de fachos de los puros como el de Abel Posse son la evidencia de la contradicción flagrante que atraviesa a la culta Buenos Aires, tan moderna en las artes y tan facha en cuestiones de gobierno. Si Narodowsky era “la pata progre” del PRO, imagínese lo que se viene en las escuelas.
¿Quiere que le cuente cómo están los hospitales y las escuelas?
¿Quiere que le cuente que en el presupuesto del año entrante no se contemplan aumentos a los docentes y que hay un achicamiento en el presupuesto para la escuela pública al tiempo que se incrementan los subsidios a la educación privada?
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