El autoservicio de información

Escuchando hoy al mediodía a una oyente de Sandra Russo que manifestaba su sentimiento de desamparo ante las mentiras y manipulaciones del dispositivo mediático se me vino a la cabeza la idea del autoservicio de información. Así como ahora entramos al súper y vamos nosotros mismos agarrando el azúcar, la leche y demás productos, algo así es lo que hay que practicar en materia de consumo de información si uno pretende no ser <a href="
2010/07/viviamos-abrochados-pero-felices.html”>abrochado por la gran prensa hegemónica. Quien se quede sentado esperando recibir la información de manera pasiva estará condenado a consumir un producto en estado de descomposición. Los tiempos actuales exigen que para coexistir con las grandes empresas multidemedia el individuo debe procurarse varias fuentes de información de distintas procedencias políticas, ideológicas y societarias para recién ahí extraer una síntesis que puede mal que mal asemejarse a esa idea nociva que nos han metido de “la verdad”. Hoy uno debe pasar por Clarín y al rato darse una vuelta por los productos de Spolsky para encontrar un punto intermedio, para formarse una idea de algún tema en particular.
El problema es que seguimos muy sujetos a las nociones de “creer” y “verdad”. Esto complica: Cuando escucho a un oyente decir “no se a quien creerle” o “no se sabe quien dice la verdad” me agarro la cabeza por que estoy en presencia de algo emparentado con la quimera. La experiencia enseña que en comunicación no hay que creerle a nadie y que la verdad no existe, a lo sumo existen miradas sobre los hechos y lo que debe hacer uno es confrontarlas, conocerlas y en base a ese ejercicio extraer una conclusión, una postura que sea la que le parece más convincente.
Y usted, estimado lector, podrá decirme con toda justicia “Pero yo no tengo tiempo para dedicar varias horas de mi vida a buscar distintas fuentes de información” y yo le diré que lamentablemente esas son las condiciones concretas en las que nos movemos. Si usted quiere seguir practicando la rutina de sentarse de 20 a 21 a “ver las noticias” está cagado, mi amigo. No se va a enterar de nada, de modo que después no diga que no le avisamos. Pero hay más, y en esto me acuerdo de los médicos que aconsejan caminar al menos 30 minutos por día para mantener un mínimo estado físico. Siempre hay 30 minutos de sobra para dedicarle a la caminata. En el caso de los los medios sucede lo mismo, siempre hay espacio para escuchar una nueva radio, para mirar un nuevo programa, para buscar en la compu otras fuentes de información.
La idea es que mientras las grandes cadenas te dicen que ellas te traen la información y te lo venden tipo delibery, si vos querés consumir información en buen estado te la tenés que proporcionar por tus propios medios.
Otra no hay.

