El cumple de la vieja, el hondurazo del Trueno Naranja y la Gran LAPA

Viajé a mi pueblo porque tengo la dicha de poder festejarlo los 89 años a mi madre, que ya se quedó tramando qué tipo de fiesta hará para celebrar sus “primeros” noventa pirulos.
Como siempre gocé de la amistad y hospitalidad de Griyo y su hermosa familia, y hasta me hice una escapadita a la escuela secundaria rural donde él trabaja que, ya que estamos es bueno remarcarlo, cuenta con un nivel de asistencia desde el gobierno de la provincia muy superior al que tiene el Liceo 9 “Santiago Derqui” al que concurre mi hija Maite en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
En estos tres días de pastoreo se me fortaleció una idea y es que tal como están las cosas hoy por hoy pagar la deuda en los términos en que lo plantea el gobierno es por lejos la medida más audaz y popular que se pueda tomar. Parece muy loco decirlo así de sopetón, pero es verdad que hoy pagar la deuda con reservas es lo más avanzado en términos políticos. No es “revolucionario” porque no es esta una etapa de transformaciones estructurales que, como es sabido, sólo llegarán con el gobierno de Solanas y Stolbizer. En estos tiempos de reformismo defensivo, donde a lo sumo se celebran logros menores como la ley de medios o la asignación por hijo, pagar la deuda con reservas, de modo de poder así disponer de “caja” para atender a lo social, es lo más vanguardista que hay siendo que a primera vista puede parecer todo lo contrario.
Es realmente apasionante analizar este contrasentido porque algo que a primera vista es feo y hasta si se quiere vergonzante como “pagar la deuda externa” termina siendo una medida muy positiva dado que las otras opciones contribuyen a empiojar aún más el panorama. A veces la media que a priori parece por lejos la peor termina siendo la más favorable. Esto debería ser tomado con más ahínco por muchos compañeros que sienten “cosita” por defender el pago de la deuda. No, viejo, no hay que defenderlo porque haya que bancar los trapos, hay que defenderlo porque es la medida más inteligente entre las que tenemos a mano, salvo que nos conformemos con esa comisión patética con que Pinedo, Aguad, Rodríguez Saa y Bullrich le pagan a ese centroizquierda del papelón technicolor .
Y lo más curioso es que pareciera que “la gente” lo está viendo. Está viendo que el planteo de fondo del gobierno es correcto y que, además, los últimos pasos del espectro opositor comienzan a dar miedito y si a eso le sumamos la animalada que están cometiendo con Mercedes Marcó del Pont (¿Futura ministra de Economía?), el panorama se pone realmente interesante. El propio Felipe Solá admitió anoche en TN que este accionar no le reporta nada al rejunte opositor.
El paso de los días va exponiendo cada vez con mayor claridad que la disyuntiva nacional se da entre un gobierno reformista, “tibio” si se lo mira desde la épica revolucionarista de los setenta o desde ese izquierdismo que expresan Eduardo Buzzi y Claudio Lozano, “desintegrador” desde la mirada de La Nación, y un abanico de monigotes que lo único que tienen para proponerle al país es el NO al kirchnerismo.
Pareciera que antes, cuando el gobierno gozaba de amplias mayorías, “daba” para ponerle fichas al “Grupo A”, por esas cosas tan adentradas en nuestra formación cívica (Forjada en tiempos militares) de “los contrapesos” del sistema republicano. Era como que estaba bueno apoyar a los opositores para que los K no se llevaran todo por delante. Pero cuando este grupete pudo construir una mayoría numérica escueta y maloliente, empezó a demostrar cuál es su modus operandi, que objetivos persigue y qué proyecto posee. Ahí, creo, comenzaron a encenderse alarmas que hace tiempo no sonaban.
Habrá que ver entonces cómo se van procesando estas cositas en la cabeza del pueblo; cuánto cala el hondurazo que está promoviendo desembozadamente el Trueno Naranja y por otro lado habrá que ver si los argentinos están dispuestos a hacer la gran WISKY ROMEO ZULU e intentar despegar pese al sonido estridente de alarmas que indican no hacerlo.
——————————————–

