El piso ideológico era más bajo de lo que imaginábamos.

Lo que el debate sobre el casamiento entre personas de un mismo sexo pone de manifiesto y de manera absolutamente explícita es lo bajo que está piso ideológico en la sociedad argentina. Es obvio que la Iglesia salga con los tapones de punta ¿Alguien podría esperar algo distinto de una institución ligada históricamente a los sectores más retrógrados de la especie humana?En cierta medida era esperable todo eso. Lo que preocupa es cómo desde personas “de a pie” se han comenzado a oír esos típicos sonidos de ultratumba, algo que vendría a demostrarnos que no habíamos avanzado tanto como lo pensábamos.
No hay caso, parece que el matrimonio tiene que ser de “mamá y papá”, aunque esté sobradamente demostrado, entre otras tantas evidencias, que lo más granado en el terreno de las depravaciones sociales y políticas ha salido de esos hogares ejemplares. Es como que todavía no ha madurado lo suficiente la fruta.
El piso era más bajo de lo pensado.
Hay algo que se llama hegemonía, y pareciera ser que aún está controlada por la cruz.

