Elementos para el análisis
Esta columna de Rosendo Fraga que ayer a la mañana publicó La Nación mantiene varios lazos con aquél célebre panfleto que José Claudio Escribano escribió en mayo de 2003 donde se decía “Argentina ha decidido darse gobierno por un año”. El hombre fuerte del diario de los Mitre-Saguier no pudo esconder por esos días su ofensa ante el desplante objetivo de Néstor Kirchner que le había rechazado su famoso “<a href="
2009/04/la-argentina-ha-resuelto-darse-gobierno.html”>Pliego de condiciones” que entre sus principales puntos sostenía:
1. “La Argentina debe alinearse con los Estados Unidos. No son necesarias relaciones carnales, pero sí alineamiento incondicional”.2. “No queremos que haya más revisiones sobre la lucha contra la subversión. Está a punto de salir un fallo de la Corte Suprema de Justicia en ese sentido. Nos parece importante que el fallo salga y que el tema no vuelva a tratarse políticamente. Creemos necesaria una reivindicación del desempeño de las Fuerzas Armadas en el contexto histórico en el que les tocó actuar”.3. “No puede ser que no haya recibido a los empresarios. Están muy preocupados porque no han podido entrevistarse con usted”.4. “Nos preocupa la posición argentina con respecto a Cuba, donde están ocurriendo terribles violaciones a los derechos humanos”.5. “Es muy grave el problema de la inseguridad. Debe generarse un mejor sistema de control del delito y llevarse tranquilidad a las fuerzas del orden con medidas excepcionales de seguridad”.
Fraga ayer no hizo más que recordarnos que el enemigo sigue siendo el mismo y que sus posturas no han cambiado en lo más mínimo. Seguramente el principal eje del complejo mediático-político será exigirle a Cristina que se aleje de la CGT y “convoque al diálogo” y la “unidad nacional”. La memoria política argentina enseña que esas convocatorias significan deponer todo tipo de proyecto político de confrontación con los dueños de la patria.
Como es sabido que Cristina no va a aceptar esas condiciones, más temprano que tarde las usinas del dispositivo mediático se pondrán al límite de su potencial con el objetivo de borrarla del mapa político cuanto antes.
Esto es lo que nos espera de acá a muy pocos días. Cierto parangón forzado con 1974 y mucho machaqueo sobre si la presidenta podrá ejercer plenamente la función.

