Estampas
Hay una pediatra que atiende a niños de 5 años que merced a la Asignación Universal pisan por primera vez la salita de Primeros Auxilios en Grand Burg donde ella trabaja poniendo mucho de su vida como plus y esa gratificación, esas caritas, esa sensación de sentirse un poco Estado define su voto de manera irrefutable a pesar, incluso, de los punteros de Cariglino que no le caen para nada simpáticos.
Cristina también va a ser votada por esa psicóloga de Saavedra con militancia juvenil cercana al Padre Mujica que en la derrota recaló en cierto izquierdismo al pedo. La licenciada putea a la Barrick y no se banca que según su mirada vaya todo tan lento. Quiere más acción, más pila y le da náuseas suponer que De La Sota vaya a ser candidato K en Córdoba, pero a pesar de todas las criticas, de las buenas y las malas, de las que suman y de esas que sólo calman la culpita de clase, va a meter en el sobre la boleta de Cristina. Un voto protesta, ojo, un voto quejoso, pero en lo íntimo, piensa, un voto por un proyecto que pese a todas sus flaquezas es lo mejor que le ha pasado al país en décadas.
Estampas sencillas, cotidianas de esas que vemos a cada rato.

