Fichas que caen
Sigo leyendo a todos en este domingo apacible y hay cosas que no me cierran, en algunos casos por falta de información y en otros por deducciones (en realidad, el materia de información debo decir que más de una vez consulté a gente muy informada que me tiró una data con un olor que ni te cuento)
El Ingeniero me dice que lo que se discute es si hay “una renovación consensuada” o a los bifes y Artemio corroe en su blog con el argumento lógico y por qué no un poco nihilista que el peronismo sigue siendo un fenómeno de complejidad superlativa para el que lo único que importa es ganar.
Ahí, precisamente ahí es donde pienso que esto de una “renovación consensuada o disputada” es en sí mismo un sofisma. Porque hago esfuerzos a rolete para encontrar dos razones que pudieran servirme para justificar el apoyo a Scioli y no lo encuentro. Es que acá surge la marca identitaria: No soy peronista y por más que esté muy cerca de las corrientes más transformadoras del movimiento hay momentos en que no entiendo o degluto algunas cosas. Para mí el kirchnerismo con Scioli a la cabeza no es kirchnerismo, esa es la razón. Para mí ganar con Scioli no es un triunfo.
¿Cuánto de todo esto que está pasando es también producto que el peronismo provincial le bajó el pulgar a Kirchner? ¿No habrán entrado en contacto las principales tribus que no obstante rivalizar entre sí han pactado como punto único sacarse a los pinguinos de encima? ¿No estará viendo NK que ya no tiene control de la estructura y por eso incluso dijo en Santa Cruz el viernes que volvía a su tierra?
Cae el sol y se me hace carne la certeza de que insólitamente Kirchner le gana con más comodidad a la oposición que al peronismo.

