Habemus presupuesto?
Agustín Rossi lo decía ayer con mucha razón: hasta De la Rúa y Duhalde tuvieron sus propios presupuestos, pero ciertos sectores de la oposición ahora han tenido la caradurez de presentar un proyecto de presupuesto paralelo, pretendiendo que el gobierno gestione con un plan político (eso es un presupuesto) de los opositores.
No se puede creer.
El tema es conceptual y hace al núcleo de la convivencia democrática. Las fuerzas de oposición tienen todo el derecho de criticar el proyecto de presupuesto oficial, obvio, pero lo no deben es entender que pueden pretender obligar al gobierno a gobernar con sus ideas.
Es probable que finalmente se apruebe en diputados el presupuesto y que algunos sectores de la oposición finalmente acompañen a regañadientes al oficialismo, ya sea dando quórum o votando con críticas y apuntando a introducir modificaciones en el tratamiento en particular, pero lo preocupante es lo conceptual en el proceder de muchos opositores, el sacar los pies del plato permanentemente y el negarle constantemente legitimidad al gobierno para gobernar, apuntando únicamente a la desfinanciación del estado, a la generación de crisis entendiendo que sólo así pueden sacar provecho sin reparar, obvio, que en toda hipótesis de caos los que siempre terminan pagando los principales costos son los sectores populares.

