La campaña del miedo
La campaña del miedo que se lanzó la noche misma de la masiva movilización a favor de la Ley de SCA es algo mucho más sutil e inteligente de lo que a primera vista parece. En su columna de ayer en “Conectados“, Santiago Marino enuncia una serie de ejes de consideración obligatoria para todos aquellos interesados en cómo jugar esta partida contra el dispositivo mediático y sus principales espadas. La idea más importante es que cuando se ataca a figuras pesadas de los medios quien se siente atacado es el radioescucha, lector o televidente y, obviamente, cuando alguna de esas figuras finge temores, automáticamente ese sentimiento se corporiza de diversas formas en su audiencia.
El mismo sentimiento de solidaridad o compañerismo que tiene el seguidor de un blog cuando el editor es atacado se da cuando el televidente o escucha de, ponele, Luis Majul siente que éste está siendo agredido.
Es por eso que hay que moverse con mucha audacia en este terreno y no menospreciar la táctica de la victimización que se viene desplegando.
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