La Concertación hizo las cosas tan pero tan bien que ganó Piñera.
Bachelet deja el gobierno con un 80 % de imagen positiva pero Chile gira a la derecha
¿Entonces de qué imagen estamos hablando?
¿Qué significa ese 80 % de imagen positiva?
¿Qué significó también el 80 % de Lagos?
Si el pueblo está tan conforme con Bachelet ¿Porqué le vota en contra?
Cuesta entenderlo.
Debe ser que de tan prolija, la Concertación terminó siendo algo muy parecido a la derecha y que entonces ahora la mayoría de los chilenos entiende que hay que ir a los originales, que para hacer política de derecha siempre es mejor la derecha que la timidez de cierta socialdemocracia culposa.
De otra forma no se entiende que un pueblo que despide con un altísimo nivel de estima a una presidenta vote por otra fuerza.
La Concertación cultivó la moderación y el diálogo, todo lo que las almas políticamente correctas exigen como piso básico para una gestión transformadora. La Concertación no crispó, no tensó, no confrontó y encarnó una vía de buenos modales en la gestión del Estado.
Pero a juzgar por los resultados le sirvió de poco y nada.
Cierto es que gobernó 20 años y que ello engendra ganas de cambio en las sociedades.
Cierto es que el continente está paulatinamente volcándose a elegir millonarios porque hay un trabajo muy fino que para hacer creer que los que son exitosos en su vida personal y nadan en billetes son los más capacitados para sacar de la miseria a las mayorías.
Pero esto es un llamado de atención para aquellos bien intencionados que creen que sin pelea y sin confrontación se pueden lograr cosas trascendentes.
No se trata de carajearse al pedo ni de afiliarse a ciertas nociones futboleras. Se trata de entender que si la gestión no se traduce en hechos contundentes que impacten de verdad y las grandes mayorías, luego de un tiempo la derecha más tarde o más temprano reaparece, sólo que cada vez más sabia y edulcorada.
Entonces los modales terminan sirviendo de poco dado que cuando el péndulo vuelve por derecha, si no se impactó de lleno y positivamente en los de abajo, todos los gobiernos, incluidos los moderados acaban arrollados por el mismo tren.
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