La corte hizo lo esperable qué hacemos nosotros ahora?
Encendí la radio pasadas ls 12.30 y lo enganché a Mario Wainfeld diciendo que este era un fallo cobarde, supuse que se refería a la esperable resolución de la Corte sobre la cautelar de Clarín. Vine a ver qué decía TELAM y nada. Fui a La Nación y encontré el titular, rimbombante, enjundioso, que daba cuenta de la noticia más esperada por el dispositivo mediático desde octubre del año pasado cuando se aprobó la ley de SCA. En el informativo de las 13.00 de la radio pública no se hizo mención al tema y recién a las 13.15 la Agencia Telam da cuenta de la información.
Evidentemente el golpe impactó en las esferas gubernamentales, un impacto que era esperable pues bastaba olfatear el aire para presentirlo.
Lo que se impone ahora es no entrar en la fácil, no caer en la carajeada, en eso de “¿viste, al final Hebe tenía razón?” Yo me pondría a buscar otras continuaciones a la partida porque a las puteadas y a los pechazos no se consigue nada. Ahí está la unanimidad de la Corte, ahí están los “turros”
¿Vos los ves asustados?
Yo no…
Vivir en democracia implica morder muchos frenos y asimilar que a veces con tener una mayoría parlamentaria no alcanza. Creíamos que eso era lo justo y necesario, que con eso bastaba y ahora comprobamos que no, que el Poder Judicial existe y que por ahí nos trae malas noticias.
¿Se cae todo? No se sabe. En estos momentos uno tiende a irse al fondo del pozo y ve todo negro. Pero yo no sería tan dramático. Yo esperaría y, por ejemplo, pensaría en cómo están los porotos en el parlamento por si hay que volver a discutir este artículo. En una de esas las cuentas están mejor de lo que nos parece.
El error que se ha cometido es, creo, no redistribuir debidamente la certeza de que esta batalla es muchísimo más larga que lo que cualquier novato pudiera presumir. Un amigo me dijo hace un año “No lo veo a Clarín desprendiéndose de Canal 13, qué querés que te diga” y tenía razón en cuanto a la percepción porque, vamos, no parece lógico que un poder como el amasado por estos grupos se pueda caer de la noche a la mañana por una ley. No hay forma coherente de aceptarlo, no hay lógica política para explicarlo. Estos poderes duran más de lo que uno se imagina y tienen un abanico de recursos mayor al que nosotros podemos imaginar desde nuestros precarios saberes.
Pero hay un piso que se ha elevado notablemente y eso es lo que en términos de tendencia se ha ganado constituyendo de por sí un avance en términos estratégicos notorio. No lo perdamos de vista. Tácticamente esto es un garrón, es cierto, pero se ha adelantado muchísimo.
Vuelvo a insistir en algo que vengo repitiendo en la absoluta soledad: La ley es un paraguas para crear nuevos espacios, nuevos medios y nuevos contenidos. Enfilemos por ese lado, entendamos que aunque mañana se ejecutara el art.161 tal cual fue votado, sustancialmente las cosas no cambiarían tanto ¿O alguien puede creer que si Clarín se tuviera que desprender de, ponele, TN, esa señal sería adquirida por una empresa que no fuera de su palo?
A veces creo que la ley de medios le ha servido tanto al gobierno como a los seguidores de a pie para fugar hacia adelante y quizá lo que ahora se magnifica con este fallo de la Corte es que se acaba la fuga, fenece la ilusión y hay que hacerse cargo de la realidad. En la radio y acá en el blog he escuchado y leído montones de veces eso de “Ley de medios ya” y la verdad es que muchas veces las cosas no pasan por ahí. Muchas veces hay que pensar que los medios grandes tienen una llegada que no sólo se explica por una cuestión de potencia. hay también otros elementos: Tinelli llega porque gusta, porque si querés trabaja sobre ciertas cuestiones clavadas en el sentido común de las masas, pero llega y gusta a mucha gente, lo mismo que Radio Mitre y demás medios gráficos y audiovisuales que son elegidos por la gente para informarse y/o entretenerse.
Finalmente, no viene mal recordar que cuando uno decide poner las dos patas en el sistema democrático firma un contrato donde se lee que a veces, aunque se tenga razón se puede perder. La realidad nos dice que con mayoría parlamentaria a veces no alcanza. Que hay que seguir bregando y que este tipo de contiendas son mucho, pero mucho más largas de que esperado.
No tenemos otro camino que seguir adelante, recordando que hoy en esta materia estamos muchísimo mejor que hace un año atrás y que seguimos a la ofensiva, lo que no es poco.

