La guerra de guerillas K

La experiencia de la blogósfera nacional y popular demuestra que así como su irrupción en la esfera pública en buena medida se entronca con la crisis de la 125, su tráfico se recalienta en los momentos de mayor efervescencia política mientras se enfría en los momentos de cierto amesetamiento.
Pasado el penoso momento de la muerte de Néstor y arrimándonos a un fin de año aparentemente en paz, los blogs están tranquilos; los típicos visitantes que entran a discutir desde las posiciones típicas del dispositivo mediático parecen de viaje ¿Qué pasó? ¿Se entregaron? No lo creo. Deben estar esperando tras el tapial con la tosca en la mano para arrojarla en la primera de cambio.
Lo real es que el tráfico de los blogs baja en la paz de la victoria. Se demuestra así que además de esos pequeños sectores hay un público que llega a nosotros cuando las papas queman y se necesita ampliar el consumo de análisis político, algo de por sí muy interesante. Los momentos de franco posicionamiento triunfador del gobierno como el de este fin de año no requieren de tanta explicación extra, las crisis , sí.
¿Por qué sucede esto? Se me ocurre que porque en los blogs hay miradas distintas a las tradicionales. En un punto, cuando por ahí hay que decir “mierda”, tipos como Mario Wainfeld dicen “feo olor”, por eso muchos lectores no se dan por satisfechos con la oferta de Página/12 y siguen buscando otras miradas. La idea es que en un domingo como hoy con leer Página basta y sobra, pero cuando las papas queman hay que ir a otro lado. Y por eso también nos agreden cada vez más a menudo desde La Nación y otros lugares apestosos por el estilo. Por eso tipos como Roberto Guareschi ni siquiera se animan a responder un comentario que le dejamos en su blog. Estoy convencido que hay un tipo de periodista formado sólo para pontificar, sólo para bajar línea y no preparado para debatir como lo estamos los blogueros. Una de las características del bloguear es que tenés que poner la trucha y bancarte los comentarios, discutir con el lector, y muchas veces terminar discutiendo de ejes laterales al que sugeriste como central en un post. Eso es lo que da vida y razón de ser a los blogs en Argentina. ¿Cuántas veces hemos aprendido más de un comentario que de un post?
Anoche conversábamos de estas cosas con Lucas, del rol que tuvimos los blogs en esto que antes que nada es una victoria político-ideológica que se está verificando. Porque, seamos justos en la petulancia: Estas discusiones no las ganó sólo 678, Página/12 o alguno de los productos de Spolski (hoy ya no compré <a href="
2010/12/por-aca-no-caballero.html?utm_source=BP_recent”>Tiempo) Acá hubo un campo de batalla donde los blogs fuimos algo así como la avanzada vietnamita del kirchnerismo. Los blogs fuimos los que instalamos temas y hasta muletillas políticas que luego fueron choreadas por ciertos periodistas de diarios y radio que nunca fueron solidarios en esa cortesía básica de citar al dueño de la idea. Los blogs salimos a dar las batallas y luego ¡Oh casualidad! escuchábamos en las radios o leíamos en Página/12 las mismas ideas que nosotros habíamos instalado.
Por eso vuelvo al principio y retomo la idea de porqué está aburridonga la blogósfera en estos días y porqué todo hace prever que debamos buscar una vuelta de rosca para que también tenga sentido leer blogs en tiempos de relativa calma política. O habrá que esperar a marzo, donde se desatará una muy furiosa campaña electoral y donde la lucha a va a ser nosotros contra todos.
Hay otra opción que me da cosa citar para no quedar como agorero pero la mento porque no puedo con mi genio: La posibilidad de que el gobierno se mande alguno de esos errores no forzados que supo mandarse en períodos anteriores de relativa calma.
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