La senadora Estenssoro…
La votación en el Senado fue contundente: 41 a 29. No hay mucho más que hablar. Lo que en cambio sí hay que considerar son por ejemplo las declaraciones de la senadora de la Coalición Cívica María Eugenia Estenssoro que revelan con qué nivel de impunidad se vienen maltratando las palabras.
La legisladora manifestó su disconformidad con la ley aprobada que habilita el uso de reservas para afrontar el pago de deuda externa porque “avala un decreto inconstitucional e ilegal y además endeuda al país con el Banco Central”. Atenti pebeta que esto no lo dijo Mauricio Macri –de quien es dable esperar estas y otras imbecilidades- lo dice una senadora coqueta de la ciudad de Buenos Aires.
Sandra Russo dijo hace poco que más que constitucionalistas lo que se necesita en estos días son profesores de Castellano y tiene toda la razón. Es inadmisible que una senadora siga insistiendo con que un DNU es inconstitucional porque delata un desprecio sin igual por la lectura de la Constitución. Que diga que estos famosos DNU son objetables desde el punto de vista político, que diga que no piensa avalar un gesto que para ella es autoritario, está bien, es comprensible y discutible, pero no deja de ser una posición política. El problema es cuando se maltrata el sentido de la Constitución, cuando se miente en la argumentación, cuando con mucho descaro se niega la letra de la Carta Magna. ¿Cómo hacés para ponerte de acuerdo con alguien que te dice que un DNU es inconstitucional? Creo que uno de los motivos que están generando ciertos cambios en el humor colectivo es la saturación de interpretaciones mañeras de la realidad por parte de las principales fuerzas de oposición, creo que se les fue la mano con el bolaceo y ahora, cuando mucha gente empieza a verificar de qué tamaño eran las mentiras opositoras, consecuentemente varía sus puntos de vista, lo que no implica desde el vamos un cambio de opinión radical a favor ahora del gobierno. Simplemente muchas personas empiezan a tomar distancia de los cantos de sirena opositores en la medida en que va comprobando la poca seriedad de muchas de sus iniciativas. El caso del uso de reservas es quizá de libro: Pocas personas pueden asumir como razonable a esta altura del partido tanto la toma de crédito caro que propicia la derecha como el infantilismo escandaloso de Solanas.
Pero esto no quita que todo lo que ha hecho el oficialismo en esta materia sea perfecto.
Nunca me gustó la forma en que el gobierno manejó este asunto. He dicho más de una vez que en las puertas de un verano que pintaba para hacer la plancha Cristina se compró un culebrón de aquellos. En consonancia con esto digo que cuando ayer la presidenta habló de los cinco meses que se perdieron en este entuerto, en buena medida tiene que hacerse cargo de la parte que le toca, que no es poca.
Si una medida inteligente como es la del uso de reservas, que hasta Lozano la propuso el año pasado para liberar fondos que fueran a financiar la Asignación Universal, cuesta cinco meses, yo me preguntaría autocríticamente qué hice mal. Es cierto que lidiar con un arco opositor donde lo que prima son desconfianzas mutuas es complejo; es cierto que esta unión opositora ligada por el espanto coagula cualquier intento de negociación con el oficialismo. Todo ello tiene su peso a la hora de la acción política, pero esto no es nuevo y el oficialismo conoce el paño mejor que nadie, de ahí que se pueda cuestionar cierta falta de tacto en la forma en que encaró el tema reservas.
Volviendo a la senadora Estenssoro, queda por analizar su declaración referida a que con el uso de las reservas el país cambia de acreedor y se endeuda con el Banco Central. Acá estamos en presencia de un desconocimiento flagrante de nociones básicas y creo que son estas verdaderas guarradas conceptuales las que están llevando a mucha gente a reconsiderar sus puntos de vista respeto al gobierno y las fuerzas opositoras. Creo que cualquier persona que hoy escuchó en Radio Continental esta bestialidad de la senadora de la CC por lo menos sintió agraviada su inteligencia y que son estas cuestiones las que por sí solas operan y con fuerza creciente en una sociedad que por suerte está volviendo a discutir de política, con todos los beneficios que eso trae aparejado.
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