La UCR tenía fecha de vencimiento

He leído varias veces este post del Escriba, compañero al que respeto sobremanera, pero la verdad es que no logro coincidir prácticamente en nada de lo que dice. En rigor creo que no coincido con esa mirada que lo ve a Ricardo Alfonsín como alguien de “la política” con el que se pueden tender ciertos puentes, ciertos códigos, digamos. Escriba le elogia a Alfonsín la alianza con De Narváez, dice que ” es de manual” ¿De qué manual? ¿Alguien puede garantizar que De Narváez le va a sumar más votos que Margarita Stolbizer? me permito arriesgar que no; me permito sospechar que con las performances que ha tenido la diputada moronense y con el claro perfil “progresista” (en los términos que entiende al progresismo la UCR) le hubiera representado más en términos de colecta electoral que el colombiano. Dicen, además, que según algunas encuestas muchos de los votos de De Narváez irían a Eduardo Duhalde, algo que me parece absolutamente lógico.
Me cuento entre los que queremos un radicalismo de partido, de política, de rosca y de códigos y reconozco que Ricardito es el que más se parece a esa imagen del radicalismo que ansiamos muchos, pero nada me indica que lo sea. Es el que más se parece, pero no lo es. De la misma manera que con su padre, es el que más se le parece, pero no es (ni ahí) Raúl Alfonsín.
Norberto Galasso dice que el radicalismo cumplió su ciclo histórico y que por ende hay que entender desde ahí su nivel actual de bochorno político y creo que tiene razón ¿Acaso no hay una línea recta y descendente que une el hecho de haberle otorgado la candidatura a presidente a un extraño del partido como Roberto Lavagna, luego el haber subsumido su accionar a los designios de la Mesa de Enlace y ahora acordar con un conservador como De Narváez en la PBA, un territorio donde siempre la UCR tuvo fuerte presencia y candidatos propios?
Creo que la explicación a esta alianza trasciende y por mucho lo meramente electoral y hay que buscarla en el reconocimiento de que es un partido vaciado de historia que se entrega de pies y manos a las imposiciones del poder más concentrado. Ese intento de Raúl Alfonsín de que fuera un partido independiente de las grandes corporaciones definitivamente se inmoló en la Semana Santa de 1987 y lo que estamos viendo hoy es una fuerza que como esas empresas añejas, sigue manteniendo la marca y apellidos ligados a la historia de la compañía, pero en las sombras está siendo gestionada por otros dueños.
.

