Lobos y Corderos.

¿Quienes son los lobos y quienes los corderos?, ¿hay alguien bueno dentro de este “Troncoswagen”?, ¿puede ser que veamos la vida institucional de otros países, sus comicios, sus medios y tengamos que envidiarlos un poco?.
Insistimos, la Democracia nos da libertad pero, la libertad no nos hace impunes, y cuando digo esto es pensando en muchas cosas, vistas en lo posible desde todas las visiones posibles.
Hebe tiene todo el derecho a hablar, tanto como lo tiene Grondona, a Mariano me refiero, o Biolcati, pero, para ser parejos, y tal vez no me molestaron, en lo particular, sus últimos dichos como me pudieron haber molestado sus dichos sobre Julio López, o sus insultos hacia la comunidad Boliviana, y más que significar una simple molestia para mi, un humilde ciudadano, debemos reconocer, si estamos en plan objetivos, que los dichos de Hebe sobrepasan los límites, pues, no es una ciudadana cualquiera, mueve masas, es poderosa a su manera, como Mariano o Biolcati, y en conjunto, lo decimos, para que no se enojen algunos…este es un trío que viola límites, que no mide sus palabras, una, a la que no se le pueden negar sus méritos, los ovarios que tuvo que tener para enfrentar todo lo que enfrentó, pero que, sigue en el mismo tenor hoy que estamos en Democracia, Democracia con todos los defectos que pueda tener, pero…Democracia al fin, una Democracia en la que la dureza de sus conceptos ya no resulta revolucionarios si no más bien…peligrosamente incendiarios, tal y como lo son los conceptos de Grondona o Biolcati cada vez que se juntan en la mesa a saborear la sublime, para ellos, posibilidad de que los K se vayan, inclusive…antes de tiempo, como si la simple ausencia de los K nos garantizara que Argentina va a salir adelante con cualquiera que venga, una idea un tanto alocada si nos tomamos el trabajo, por demás fácil de mirar a nuestro alrededor político.
En fin, la idea es optar por la denuncia si las pruebas son considerables, o a la simple opinión respetuosa, dura si usted quiere, pero respetuosa, teniendo bien en claro que no es lo mismo que yo emita mi opinión e inclusive me atreva a pedir, como lo hice en alguna entrada…la renuncia de Cobos, a que Biolcati, una persona con poder político específico, o empresarial, vaya a un programa de televisión a desear la muerte a su opositor, y usted dirá…¿pero no tienen Biolcati, Hebe, Grondona y vos los mismos derechos?, claro que si, o tal vez (con juicios como el de Grassi ya no sabemos como viene la mano para el ciudadano común), tenemos los mismos derechos, pero nuestras responsabilidades son distintas, aquellos que saben que pueden llegar a hacer daño deben automoderarse y entender que no pueden cometer cierto tipo de atropellos, ¿se imaginan si algún militante desprevenido hubiera avanzado a la voz de Hebe?, ¿Y si a ese militante lo hubiera seguido otro, y a ese otro…otro?, no sucedió, pero siempre hay la posibilidad de que algo así suceda, por eso siempre insisto en que los líderes deben ser más conscientes a la hora de los discursos, pues, inclusive, esos líderes que se acostumbraron a insultar a sus opositores y después despedirse con un abrazo al final del debate deben entender que los militantes, a veces, no ven ni sienten las cosas de la misma manera, ¿imaginen que un día Riquelme tome un micrófono y le suguiera a la Barrabrava de Boca que ataque a la Barrabrava contraria?, los hinchas se matan entre sí, los jugadores se abrazan después de cada partido, el partido puede ser duro, dentro de los 90 minutos te puedo patear, pero al terminar tenemos que respetarnos, es la base de nuestra sociedad, sin respeto no hay nada, sin las menores reglas de educación estamos perdidos.
Para muestra basta un botón, ¿Que hubiera pasado si Correa en lugar de pararse frente a los policías huelguistas a retarlos a matar al Presidente y llamarlos bandidos les hubiera dicho…”Yo tengo la obligación de escucharlos, los servicios que ustedes prestan son fundamentales para el pueblo, les prometo armar una mesa de diálogo con sus representantes y conversar”?, tal vez no se hubiera evitado el pandemonium, pero, el comportamiento de Correa podría haberse considerado intachable, digno de un Presidente Democrático y no de un provocador.
Los líderes políticos tienen un responsabilidad tremenda, y es menester nuestro observar la forma en que ellos se desenvuelven para ver que es lo que nos conviene o no para nuestro futuro y el de nuestros hijos, prestar mucha atención para tratar de saber quienes, entre todos estos poderosos son los lobos, y los corderos.

