Los mareados
¡Qué grande ha sido nuestro amor!…
Y, sin embargo, ¡ay!,
mirá lo que quedó…
Ha finalizado el año parlamentario donde las fuerzas de oposición tuvieron la posibilidad de imponer su ajustada mayoría y sólo consiguieron aprobar en las dos cámaras un solo proyecto, el 82% móvil que, como era sabido fue vetado al día siguiente sin ningún tipo de reacción popular. Cuando una sociedad evalúa qué hacer de su país y, lo más importante, a qué fuerza política confiarle el manejo de su futuro, lo primero que analiza es la capacidad de gestión de las diversas ofertas con posibilidades reales de acceder al poder. En este sentido el saldo opositor da pena. No tuvieron capacidad para garantizar quórum en sesiones donde pretendían imponer a sangre y fuego sus proyectos sin consensuar con el oficialismo y hasta se le cayeron otras porque a la hora de la votación se encontraron sin la cantidad de bancas ocupadas que establece el reglamento pues muchos legisladores estaban dando notas a los medios o rosqueando en los pasillos.Termina el año y todo lo que se propuso el Grupo A fracasó: modificación de los DNU, rebaja y/o eliminación de las retenciones, impuesto al cheque, reforma del Indec, superpoderes, etc, la lista es interminable.Fueron en su gran mayoría proyectos que apuntaban a desfinanciar al Estado e imponerle mayores erogaciones. Un planteo perverso, lindante al nihilismo que fue observado día a día por una sociedad que no casualmente está manifestando niveles de adhesión insospechados al gobierno de Cristina Fernández que ya no pasará a la historia sólo por sus propias virtudes sino por haber convivido con un abanico opositor que nunca estuvo a la altura de las circunstancias.Tanta impericia generó la explosión del Grupo A y de las fuerzas que lo integran. Están todos peleados entre sí: Stolbizer diciendo de todo de Carrió, los radicales que hacen fila para pegarle también a la líder anaranjada, El peronismo antiperonista parece “Patitos en fuga 2” y Federico Pinedo no sabe cuántos diputados de verdad tiene el bloque del PRO. Por si fuera poco se partió el bloque radical en el senado donde Gerardo Morales quedó dibujado en la presidencia puesto que la mitad del bloque, referenciada en el tránsfuga mendocino que okupa la vicepresidencia manifestó que de ahora en más no se siente presidida por el jujeño. En el terreno de las candidaturas, mientras Cobos sigue cayendo parejito en las encuestas, a Ricardito Alfonsín parece que no le alcanza con usar los trajes de su finado padre. Está comprobado: Los pantalones largos no transforman a un “Ricardito” en un “Ricardo”… El niño, aunque esté vestido de grande sigue siendo niño. 
Por eso desde Mendoza pegó el grito el presidente del centenario partido de Alvear y De La Rúa. El senador Sanz acaba de sumarse a la interna para ver quién será el candidato que dispute con Macri el segundo en las presidenciales del año entrante.La única esperanza del tren fantasma opositor es que el gobierno cometa algún error no forzado y le de letra y motivos para reposicionarse. Ha sido una constante que el kirchnerismo ha metido la pata en los momentos de mayor bonanza tanto como que ha logrado salir con una sabiduría asombrosa de berenjenales escabrosos y derrotas contundentes como la de la 125 y las elecciones de 2009 en la provincia donde hasta fue capaz de perder contra la nada que expresó Francisco De Narváez.Si todo sigue más o menos como va y el oficialismo no se va solo a la banquina, la suerte está definitivamente echada y Argentina tendrá garantizada, y por suerte, cuatro años más de gobierno de la doctora Cristina Fernández.
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