Martín Sabbatella y un gran acto del EDE en capital

Gran acto del partido de Martín Sabbatella el de anoche. El gimnasio Don Bosco lucía verdaderamente repleto y eso que es bastante grande (digamos del tamaño de dos canchas de basquet) Se festejó el reconocimiento legal del partido en capital, un logro que se hizo exclusivamente en base al trabajo militante que es lo que viene caracterizando el accionar de este espacio político. Había muchísima gente pero es de destacar el clima fervoroso que se percibía. Fue muy bueno escuchar atronadoramente no sólo el hit del momento “Andate Cobos, la putá que te parió” sino también el “Che gorila, che gorila / no te lo decimos más / si la tocan a Cristina / qué quilombo se va armar”. También hubo cantos de suma dureza para el director del “El viaje” y líder del vecinalismo porteño, pero duros de verdad, eh…
Para los que venimos de experiencias lejanas como el PI, el tono dominante de los discursos nos sonó archiconocido. Es que la utopía de constituir una fuerza que recoja las mejores banderas del movimiento nacional y popular es una constante en la política argentina.
La lista de oradores la abrió José Campagnoli que habló con tanto frenesí que mucho de lo que dijo se entendió más por la gestualidad y el énfasis que por desentrañar el significado de las palabras. Un sonido deficiente y un gimnasio sin acústica suelen ser enemigos letales para los oradores. Hablaron luego Hugo Yasky, Gonzalo Ruanova, Gabriela Cerrutti y Vilma Ibarra antes del cierre esperado por todos que estaría a cargo de un Martín Sabbatella que definió claramente algunos conceptos centrales como por ejemplo que cuando en Ecuador se secuestró al presidente Correa “nos estaban secuestrando a todos” o que el triunfo de Dilma en Brasil era también “nuestro triunfo”. Pero el momento más emotivo llegó cuando rescatando la virtud de la militancia política, el ex intendente de Morón rindió un sincero y emotivo homenaje a Néstor Kirchner, al que definió claramente como el responsable de este retorno de la política. Fue el único momento de la noche donde toda la concurrencia se puso de pie sin excepciones y donde el aplauso sonó cerrado, compacto y hasta se pudo palpar una fuerte corriente de emoción en cada uno de los asistentes.
La otra definición muy precisa y remarcada por lo menos tres veces de Martín fue que el EDE no es un espectador de afuera, que va a acompañar aquellos aspectos de la gestión con los que acuerde y se va a borrar en los que esté en desacuerdo. Dijo que “Nosotros vinimos a poner el cuerpo, nos sentimos parte del proyecto y estamos dentro del proceso” No sé si será mi propia subjetividad o si mis orejas estaban voluntaristas anoche, pero lo que escuché de Sabbatella fue algo que, me parece, tiende a profundizar su definición tan en boga de los últimos tiempos de “defender el piso y levantar el techo”. Me pareció que el sentido del discurso fue que hay que arrimarse un poco más de lo que se estaba, que en base al cambio de las condiciones hay que estar más cerca que nunca de Cristina. De ser cierta mi impresión no se trataría de otra cosa que de un gran acierto y una nueva demostración del instinto político de este dirigente que lo lleva a moverse con sensibilidad felina en las cercanías del núcleo duro kirchnerista.
El contexto, la gran participación juvenil y el clima de la fiesta fue encantador y movilizador, como encontrarse con muchos viejos conocidos. Al fin y al cabo uno ya va por los treinta años de estar siempre en un mismo lado del mostrador y conoce rostros, currículums, prontuarios, desaires, amoríos y divorcios por doquier. Pero es bueno ratificar que hemos seguido siempre por la misma, como con Graciela (que para nosotros 20 años atrás era “Gracielita” de la JI de Morón) que estuvo y está junto a los compañeros al lado de Sabbatella desde el primer momento en la gestión del municipio y hoy forma parte además de ese colectivo entrañable que son los “Negros de mierda” (NDM)

