Morales Solá: Un hombre desesperado

En la semana escribí que a partir de la operación “<a href="
2010/07/morales-sola-es-el-cerebro-de-la.html”>Shopping del senado” lanzada por Joaquín Morales Solá, tendríamos una pista interesante para mensurar el nivel de acuerdos del Grupo A y sus posibilidades de imponer algún proyecto sobre retenciones en el parlamento. La idea lanzada fue que cuanto más se hablase desde el Dispositivo Mediático de las supuestas compras de votos por parte del gobierno en el senado, más lejos estarían las escuadras opositoras de obtener los acuerdos y votos necesarios.
La lectura de su columna de hoy en La Nación nos muestra a un hombre claramente desesperado, desencajado y punto de perder los estribos. Es entendible su ataque de nervios: El Grupo A saca de las casillas a cualquiera. Parece un arreo de cerdos, animalitos inorgánicos si los hay a los que ningún cusco los hace entrar en razones y enfilar prolijamente como, por ejemplo, los vacunos. Cuando uno cree que los tiene rodeados y no les queda otra que marchar ordenadamente, los chanchitos salen cada uno por su lado y no vaya usted a creer que por rebeldes, no. Su razón de ser es así, medio tarambana ¿vio?
La bronca de Morales Solá es por momentos conmovedora, si hasta se me da por pensar que mandó el original escrito todo en mayúsculas y en negritas… Ya el martes no pudo contenerse y los comparó con los jóvenes del 68. Y uno llega casi a solidarizarse con este escriba del poder al que los tiempos lo han conminado a organizar desde el señorial diario de la oligarquía a grupúsculos de lúmpenes que como tales, a la hora de los bifes no sirven para nada.
Leanla, copienla, archívenla y reenvíenla.
Perlas como éstas no aparecen todos los días

