Nace la Unión Democrática 2.0

Rosendo Fraga comienza su columna de hoy en La Nación con este párrafo:
“Con Mauricio Macri optando por presentarse a la reelección en la ciudad de Buenos Aires, las posibilidades de la oposición de tener un candidato nacional con posibilidades de superar el 30% de los votos, aumentan, dado que junto con Alfonsín eran los dos candidatos opositores con mayor intención de voto.”
La operación Techint de la que nos habló Carlos Montero en El Vermucito del Domingo de por lo menos tres domingos atrás se está consumando sólo que con Alfonsín en lugar de Ernesto Sanz a la cabeza. La renuncia de Macri a la competencia nacional es, además de un secreto a voces desde fines del año pasado cuando Durán Barbas le recomendó quedarse en la ciudad, una jugada finamente calculada desde ciertas usinas ligadas al poder empresario que saben que si bien esta remake 2.0 de la Unión Democrática es una papa soñada para cualquier frente con preeminencia del peronismo, es a la vez la única chance de poder pelear aunque sea virtualmente imposible la presidencia.
La idea de un Alfonsín en un 30 % no es descabellada si recordamos que en 2009 en Acuerdo Cívico y Social anduvo cerca del 25 % a nivel nacional. El punto, me parece, es político. No le será fácil a Ricardito Alfonsín remar una entente con un paisano de cada pueblo porque además, por ejemplo, en la Provincia de Buenos Aires la alianza con Francisco De Narváez virtualmente deja a electorado radical a expensas de, por ejemplo, Margarita Stolbizer y en Santa Fe no se sabe qué puede pasar si finalmente Hermes Binner termina encabezando un armado nacional autodenominado “progresista” ¿Qué votarán radicales santafesinos?
En suma, pese a que la idea que desde el kirchnerismo sobrevuela de que todos se le achican a Cristina y pese a que hasta el turco Asís dice que una Unión Democrática 2.0 es lo soñado por cualquier peronista, se me ocurre que las cosas no serán tan pero tan fáciles. El Grupo A vuelve a la palestra y lo hace encolumnándose detrás del “progresista” Ricardito. En este contexto surgen dos preguntas envenenadas:
¿Es mala leche suponer que la renuncia de Solanas a la candidatura a presidente se enmarca dentro de los acuerdos que Proyecto Sur ha tenido con la derecha parlamentaria desde diciembre de 2009 cuando jugó con ella en la rapiña de comisiones y contratos?
Se dice que Carrió le está mordiendo votos al radicalismo ¿Se confirma entonces que si la gordi no existiese el kirchnerismo debería inventarla?.

