No entendieron nada
Tómese usted el trabajo de leer la nota de tapa de Clarín de hoy, está acá. Digame ahora si no se ofendió un poquito, si no siente que lo están tomando por boludo. Repasemos a vuelo de pájaro algunos párrafos:
“Anoche se estimaba que crecerá la cantidad de testimonios en la Comisión de Asuntos Constitucionales, que la semana próxima comenzará a recolectar datos sobre las supuestas ofertas de coimas para permitir la aprobación del proyecto oficial.”
¿Quién estimaba?
Lo de Mazzitelli directamente da pena:
“Mazzitelli, que es además titular del Partido Socialista Auténtico, integrante de Proyecto Sur, le dijo a Clarín que lo llamó desde un número privado una persona que se presentó como “José María”, como emisario del Ministerio de Planificación. “¿Qué estarían pidiendo para aprobar el Presupuesto?”, le preguntó. “Le respondí sincerar las cifras e incluir el 82% móvil, entre otras cosas. Después me cayó la ficha de que estaban operando”, relató el socio político de Solanas. Desde el bloque especularon con que se trataba de José María Olazagasti, ex secretario privado de Julio De Vido, aunque no pudieron confirmarlo. Proyecto Sur mantuvo su rechazo a la iniciativa oficial.”
¿Alguien medianamente sobrio puede creer que desde el gobierno van a intentar operar nada menos que al vecinalismo porteño?
Otra que no tiene desperdicio
“Otra fue la ruralista cordobesa Estela Garnero, que a diferencia de Francisco Fortuna -también ligado al gobernador Juan Schiaretti-, iba a rechazar el proyecto. Diputados del bloque que comanda Felipe Solá comentaron, sorprendidos, los llamados que Garnero dijo haber recibido de Eduardo Buzzi, titular de la Federación Agraria, para apoyar el proyecto oficialista.”
¿Ahora resulta que el amigazo Eduardo Buzzi está operando para el gobierno? ¿Lo podés creer?
Estas son algunas pruebas de este nuevo ataque a las normas básicas del periodismo a la que nos tiene acostumbrados el diario Clarín. No hay un sólo dato preciso, chequeable, todos dimes y diretes que durarán unos pocos días impactando solamente en las minorías militantes.
Nunca ha quedado tan al descubierto la operación de un grupo mediático en contra de un gobierno constitucional. Las consecuencias son penosas. La oposición que le reporta no ha soportado tamaña presión y ha estallado en mil pedazos. No hay un sólo bloque que pueda garantizar unidad de criterio y acción y es para remarcar la profunda fractura que padece la representación parlamentaria del macrismo.
Cuando aún la presidenta viste luto la oposición pretende dejarla sin presupuesto…
Algunos no se enteraron de todo lo que ha pasado, parece. Apurados por tapar su propia crisis intestina pretendieron armar un circo con una metodología que ha envejecido. La sociedad ya sabe en qué quedó la operación “Sadous” y “la embajada pararlela”, todavía estamos esperando las pruebas. La sociedad tiene en claro, además, que la quieren dejar sin presupuesto, sin números. La sociedad tiene claro que el ataque, a la postre, es a ella.
La sociedad sabe que el gobierno puede gobernar sin un presupuesto aprobado y que Cristina va a contar con un acompañamiento popular sin precedentes si tiene que echar mano a los DNU. Pero estas obviedades no logran ser asimiladas por un espectro opositor que está desprovisto de todo proyecto alternativo y que entonces se mueve como un muñequito de la Play conducido desde Clarín, que tampoco entiende que aún transformando a todo su dispositivo en un panfleto golpista sin fin tampoco logra nada.
La muerte de Néstor Kirchner -que día a día la leo como un inmenso acto de amor- hizo cristalizar muchas cosas en el país y salvo en pequeños grupos radicalizados por derecha, el panorama cambió. La muerte de Néstor impactó antes que nada en anchas franjas de la sociedad que mantenían internamente la contradicción de reconocer que las cosas están mejor pero que era complejo reconocerlo por el temor a la repulsa en el trabajo, en el barrio y en la familia. El fallecimiento del compañero rompió todas las barreras de contención y todos los que por lo bajo le reconocían cosas al kirchnerismo se animaron a ponerlas en palabras y en gesto. Aquella rotura de la espiral del silencio de la que tanto nos habló Artemio meses atrás apareció con una fuerza impactante y demoledora. Una parte mayoritaria de la sociedad demostró finalmente que reconoce los logros de los gobiernos de Néstor y Cristina, que incluso aunque mantenga diferencias con muchos aspectos de la gestión, es innegable que son en décadas los dos únicos gobiernos que mejoraron la situación económica y social de las mayorías. Esto lo percibe cualquier persona en la calle cotidianamente.
Frente a este escenario se levantan una serie de operaciones que se corresponden con un tiempo que ya pasó. Clarín busca el quilombo a como dé lugar y arrastra consigo al Grupo A. Entra al campo de batalla con un personal no habituado a este tipo de refriegas. Desde el primero hasta el último cuadro de Clarín en vigencia, todos crecieron y se formaron en la certeza de que siempre, más tarde o más temprano, ganaban todas las pulseadas porque tenían el “caballo del comisario”. La verdad es que ya los comisarios no usan más caballos y que a partir de la pérdida del fútbol el grupo multimedia evidenció que le entran las balas y todo se les dio vuelta. El 18 de agosto del años pasado, Jorge Asís, insospechado de kirchnerismo (y de haber sido sobornado) escribió:
“En el momento más débil, Kirchner demuestra que tiene, aún, suficientes méritos para tergiversar. Hasta para aprovechar, incluso, la obsoleta fragilidad del Grupo Clarín. Que se siente, por primera vez en cuarenta años, embocado. Embestido por un irracional que nada tiene, para perder, más que el poder. Sólo el poder que lo moviliza. Por lo tanto los condena, cruelmente, a exhibir la desnudez empresarial de la indefensión.
Con la conducción -para colmo- herida. Por las laceraciones de un Magnetto difícilmente reemplazable por los golfistas cómodos. Atormentados por el colesterol, que los obsesiona más que la vocación por la lucha.
Un Grupo Clarín inmovilizado. En la práctica, entregado. Por la evolución de los ejecutivos económicamente gordos. Incapacitados moralmente para entregarse a ninguna confrontación. Políticamente desvencijados. Abrumados, temerosos, sin fe. Con una redacción escasamente preparada para adherir a los rigores de las batallas que, en el fondo, no siente. Son causas perdidas que no entran en la camiseta profesional del salario.”
(La nota completa, acá)
No obstante insisten en la metodología de las operaciones y siguen apostando a las tapas por la sencilla razón de que no conocen otras formas de confrontación. Siguen lanzando misiles que pasan de largo, que no sólo no impactan en la Rosada sino que caen, como un boomerang, en el Congreso nacional donde las esquirlas destrozan los múltiples espacios opositores.
Y todo esto no hace más que demostrarle a la sociedad que el país tiene una sola opción clara de gobierno, que le garantiza estabilidad y previsbilidad. Muchas veces las cosas no son tan complejas, a veces están a la vista y son como son, como se las ve.
Por eso el título de este post: “No entendieron nada”
Y sí, es así de simple…

