No se dan cuenta de nada…
Es cierto, no obstante, que el nivel de irrealidad en el que viven Duhalde, Alfonsin y Cía es grande, enorme, y eso les pasa por haberse entregado de pies y manos a un diagnóstico y un relato que no les es propio. Descreyeron de lo territorial justamente cuando el gobierno puso más acento ahí, pese a sus internas. Creyeron que se gana en la tele y acá están, 13 a 12 a 11… Pero lo más grave es que no caen en la cuenta de lo enterrados que están, no se dan cuenta. Claro que la situación económica tira a favor del gobierno, pero algo tiene que haber hecho Cristina para rondar los 50 puntos a pesar de la diatriba mediática. No se saca el 50 por ciento porque sí, no se gana por paliza a lo largo y ancho del país.
La foto es que el país está mejor, la foto es que aunque falta, se ha recuperado mucho, la foto es que no hay nada mejor a mano para hacer mejor las cosas y por eso el compromiso es ser capaces de superarnos a nosotros mismos. Somos una generación diezmada en su momento, quebrada luego, descorazonada más tarde que un buen día casi sin darse cuenta cuando quiso acordar ya estaba de nuevo en la calle, amontonándose, codo a codo, yendo para adelante. Tuvimos grandes aciertos y grandes errores, pero a la larga el balance popular demuestra que fueron más las que entraron que las que se fueron afuera. Ahora llega el tiempo de la unidad nacional sobre algunos puntos centrales. Este apoyo popular a los ejes centrales de nuestro gobierno es elocuente, ahora hay que ir por lo que falta, que no es nada del otro mundo ni tampoco una perspectiva socializante. No es la etapa ni el proyecto. Hay que ir por la utopía de edificar un capitalismo distinto al conocido donde por sobre todo, se limen sus aristas prebendarias, propias del subdesarrollo. El mundo está cambiando vertiginosamente y este gobierno ha sabido comunicarlo en su momento y obrar en consecuencia. La historia, a veces, da la posibilidad de avanzar 10 pasos cuando antes se avanzaba uno. Ojo que estamos con posibilidades de quedar muy bien colocados en el mundo que se viene, caracterizado por un mapa que se empieza a dar vuelta y donde el norte de antes corre serio riesgo de mutar en sur.
Es cierto que nadie se dará por derrotado y que desde mañana mismo el dispositivo mediático saldrá a quemar los barcos, pero no importa, ya ha quedado probado qués siente el pueblo y cómo lo comunica electoralmente.
Nuestro desafío es político, a obrar en consecuencia…
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