NOS MATARON A TODOS.

Es tan difícil escribir en este momento, es tan difícil respirar, para los que somos padres, para los que somos ciudadanos honestos, es tan difícil entender ciertas cuestiones que hacen a la naturaleza humana, esa naturaleza que evolucionó para protegernos de “monstruos” que nos devoraban cual pasto. Esa naturaleza que trocó de presa a cazador, primero para defendernos y después para alimentarnos, esa naturaleza que se vuelve asesina con una terrible facilidad, esa evolución que con el tiempo extinguió gran número de criaturas y que pareciera, ahora, viene sobre nosotros mismos. Una evolución que mal llevada se convierte en involución.
Ya había contado yo alguna vez, en el verano pasado, que perdí a mi hijo menor por eternos 5 minutos en la terminal de Mar del Tuyú, y usé esos 5 minutos eternos y dolorosos para tratar, tal vez estúpidamente, de ponernos dentro del corazón de las familias de aquellos a los que le toca perder a sus hijos por días, meses, años, o que los encuentran de la peor manera. Conté esos 5 minutos desesperantes en los que detuve todos los autobuses que estaban por salir de la terminal nublado por la desesperación de que mi hijo pudiera estar saliendo en alguno de ellos, esos 5 minutos en los que no hubiese dudado en matar o morir en defensa de mi hijo si me encontraba con que alguien lo tenía. Matar, así, sin más.
Hace tiempo también hablaba de la cabeza de un padre y una madre mientras su hijo o hija estaba secuestrado, esos pensamientos satánicos que se les presentan cómo imágenes de aquello que les pueden estar haciendo en ese mismo instante a sus criaturas, esas criaturas que cuidaron con tanto amor, que educaron, que alimentaron. ¿Se imaginan esas imágenes?, los relatos de aquello que sufren los secuestrados en cautiverio son muchos, y uno más desagradable que otro, drogas, golpes, violaciones hasta quebrarles la voluntad…¿te imaginas a tu hijo sufriendo eso?…pues hay 250 chicos más desaparecidos, hay 250 chicos más por salvar, por los cuales presionar, por los cuales gritar en el oído de las autoridades y en nuestros propios oídos.
Hace un tiempo relataba un asesinato que había cometido un ex convicto recién salido de la cárcel para vengarse de su enemigo, secuestró a la hija del enemigo, 9 años, la violó, la descuartizó, la quemó y después la enterró. Ese asesinato me hizo perder los estribos, de hecho es la entrada más leída de este Blog y nació de otro salvaje asesinato, el del colaborador de Susana Giménez, un crimen espantoso. Una entrada que me parece hoy terrible, pero, que dejé pues delata la humanidad de este Blog, siempre llena de errores más allá de las buenas intenciones.
Este caso en particular trata de Candela, una nena hermosa y grávida de vida, de una sonrisa luminosa, y de una simpatía que traspasó la pantalla ipsofacto. Secuestrada cerca de su casa y encontrada hoy sin vida dentro de una bolsa en medio de un montón de basura. Un caso que inició como los otros 250 casos que aún tenemos si hablamos de chicos, pasó por una entrevista de la madre con la Presidenta y culminó con la hipótesis de la deuda del padre, preso, con una banda de asaltantes. Una hipótesis aún no comprobada en estos momentos y que más allá de poner luz sobre el caso, convengamos, no suaviza en lo más mínimo el hecho. Los resultados de la autopsia aún a esta hora no están. Pero estamos hablando de la muerte de una nena de 11 añitos, lo que resulta ya, sin autopsia, deleznable, repudiable, y merece una reacción inmediata de toda la opinión pública, medios y demás sectores. No hay pretextos, ha sido asesinada una criatura dentro de un contexto social favorable para los delincuentes, para la delincuencia, dentro de un control sin control de las autoridades que, más que prevención del delito, se dedican simplemente a recoger pruebas después de cometido. Y de los políticos que se han dedicado por décadas a hacer demagogia y enriquecerse con datos económicos oficiales, que salen por TV sonrientes y plácidos, que van de vacaciones, que hacen viajes en primera, que salen en autos de lujo, con escolta, que cometen delitos y son investigados de por vida sin jamás pisar una cárcel, y si la pisan lo hacen con todos los lujos.
Los adeptos del Oficialismo salieron ya a hablar de la deuda del padre. Los asesinos están sueltos, y si fueron capaces de asesinar a una niña de esta manera son capaces de cualquier cosa, y, como ellos, dentro de esta “Sensación” obra de Aníbal Fernández, hay muchos. 250 niños siguen desaparecidos, 250 adultos siguen desaparecidos, Julio López, Sofía, Florencia, Mamani, son solo algunos de los nombres que dan vuelta en nuestras cabezas, y en esta “sensación” seguramente, para nuestra desgracia, serán más. Que “la culpa la tenga el padre” no le resta culpa a las autoridades, y no nos quita a nosotros la responsabilidad de gritar muy fuerte y de manera constante los nombres de estos chicos.
http://www.missingchildren.org.ar/ (LA BASE DE DATOS DE CHICOS PERDIDOS NO SE ENCUENTRA ACTIVA).
Bajemos sus fotos, pongámoslas en las paradas de colectivos, de subtes, de trenes, en las mesas cuando vayamos a votar, actuemos cada uno desde su lugar, pidamos reacción los que estamos dentro de Partidos políticos, pidámosle a nuestros referentes que nos dejen reclamar, hagamos asambleas, unámonos, hoy es Candela, mañana no sabemos. TODOS LOS CHICOS SON UN CHICO, HAY QUE DEFENDERLOS.

