Otra oportunidad histórica dilapidada por el centroizquierda

Desde 1983 en adelante mucha gente pensó que un tercer espacio político, independiente del bipartidismo era indispensable para romper una lógica binaria que se la estimaba negativa. Había quienes deseaban que esa tercera fuerza estuviera ubicada a la izquierda y otros a la derecha. En su momento se pensó que era el Partido Intransigente la fuerza que podía terciar pero eso se desinfló en dos años. Ya en 1987 el PI demostró estar lejísimo de poder ocupar ese lugar, entonces irrumpió con mucha fuerza la UCEDE, que terminó licuándose en el menemismo. Finalmente surgió el Frente Grande que luego transformado en Frepaso cometió dos errores centrales: Crecer exclusivamente en imagen mediática, despreciando objetivamente la construcción política tradicional, en la base, abriendo locales en los barrios y creando canales de comunicación cuerpo a cuerpo con la gente de carne y hueso. Esto le significó a Chacho Alvarez, primero ser derrotado por Bordón en la interna y luego perder cómodo con la estructura de la UCR.
Estos errores básicos arrastraron al Frepaso a ser furgón de cola de un radicalismo impregnado de neoliberalismo que se planteaba como meta respetar las bases estructurales del modelo menemista pero con una gestión en apariencia más honesta. Una verdadera quimera. Ahí quedó esta fuerza política incenciada y de la manera más vergonzante.
Anotemos dos datos: La UCEDE fue fagocitada por el menemismo y el Frepaso por el delaruísmo. Dos experiencias políticas que en su momento habían contado con posibilidades de crecer con un buen grado de autonomía política rifaron su futuro y su razón de ser al ser succionados por la potencia de los dos bloques mayoritarios de la política argentina en los últimos 65 años.
Recuerdo que cuando el Frente Grande comenzó a arrimarse José Octavio Bordón, se desató una fuerte lucha entre Chacho Alvarez y Solanas donde el cineasta se escandalizaba porque el hombre del Varela Varelita estaba entregándose a uno de los polos del bipartidismo.
El tiempo pasó y hoy nos encontramos con que el espacio del centroizquierda liderado por aquél mismo cinenasta, y que unificado tiene poder como nunca lo tuvo para imprimirle el rumbo y el ritmo a la Cámara de Diputados ha rifado esa posibilidad al aliarse objetivamente con los sectores más reaccionarios del pensamiento político.
No sólo ha desaprovechado una oportunidad histórica (está por verse cuándo volverán a tener tantas bancas porque ni Libres del Sur ni mucho menos el SI, por caso, están en condiciones de conseguir por sus propios medios tan sólo una, puesto que por ejemplo Donda ingresó gracias a Estela de Carloto en las listas del FPV y Merchán merced al payaso cordobés, mientras que los muchachos del SI le deben sus escaños al Trueno Naranja, y ni hablar de Bonasso, que accedió traccionado por los votos de Cristina en 2007) sino, lo que es más lastimoso, termina siendo parte de un colectivo que está en la antípodas de su declamado pensamiento político-ideológico, justificándolo penosamente mediante el desaguisado macalussiano de que “Derecha hay en los dos lados”
Este desaprovechamiento de una oportunidad histórica se debe indudablemente a una carencia muy fuerte de dirección política. Un bloque manejado por una figura que a lo largo de 50 años ha demostrado una incapacidad manifiesta para construir y liderar una fuerza política sólida termina quedando en los archivos históricos como un mero bloque testimonial que mientras enuncia un discurso supuestamente transformador, termina en los hechos jugando orgánicamente con las fuerzas que representan lo que dicen querer combatir.
Ya el voto de Lozano el izquierdozo, Macalusse y cía a favor de la Sociedad Rural y en contra de la Resolución 125 fue ni más ni menos que el comienzo de la ida a la banquina.
Hoy ya no hay ningún tipo de dudas de para quién juegan.
Lo que en su momento aniquiló a la UCEDE y al Frepaso ahora está aniquilando a un espacio que por una incapacidad grosera para posicionarse ha culminado siendo la izquierda de Aguad, Bullrich y Pinedo.
Se ha vuelto a dilapidar una oportunidad política de esas que no se dan todos los días.
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