Periodismo subjetivo
Los sucesos de Jujuy son gravísimos, qué duda cabe. Mario Wainfeld nos expresó a muchos ayer en esta columna. Pero una cosa es un cosa y otra cosa es otra cosa. Al mismo tiempo que sucede este horror en Jujuy, con un accionar peculiar de algún juez y de las fuerzas de seguridad provinciales, en el mundo están pasando cosas muy importantes que no parecen revestir una importancia noticiosa como para, al menos, compartir en importancia la tapa de los principales diarios argentinos. La reunión de Cristina con Dilma y Lula en función de la crisis de Estados Unidos está en las dos portadas pero en ambos casos el título principal, lo que la mirada registra al pasar por un kiosco, claramente, es Jujuy.
Las tapas de La Nación y Clarín de hoy son un ejemplo irrefutable de que esa vieja cantinela sobre el “periodismo objetivo” es la sarasa con que la prensa se adueñó hace mucho tiempo de “la verdad”. Los grandes medios, al autoproclamarse cultores del “periodismo objetivo”, quedaron automáticamente asociados al concepto de veracidad, entonces todo lo que ellos decían y titulaban terminaba siendo “la verdad”. Para la sociedad, los hechos políticos y económicos no sucedían y se encadenaban en base a una lógica propia sino siguiendo el relato de los medios hegemónicos. Merced a este manejo de la información las grandes empresas periodísticas fueron modelando el sentido común de las masas al relatarles los hechos siempre en base a sus propios intereses. El problema que tenemos en la actualidad es que, enceguecidos en su accionar desestabilizador a como dé lugar, los dos principales diarios de Argentina llegan al extremo de invertir el orden de importancia de las noticias, poniendo en tapa los hechos de Jujuy y desplazando a un segundo lugar la gravísima crisis internacional en ciernes cuando estamos a horas de que muy probablemente Estados Unidos quede en default, algo que incidirá directamente en todo el mundo y que si bien encuentra a nuestra región muy atenta y fortalecida (hay que leer esta crónica de Martín Granovsky), no se puede negar que un sacudón de esas características siempre tendrá una incidencia compleja.
Las tapas de hoy de Clarín y La Nación delatan qué les interesa a estos medios: golpear al gobierno nacional, por eso todo el accionar periodístico está supeditado a esa directiva de hierro. Después se llenan la boca hablando de “periodismo independiente” y “libertad de prensa”…
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