Reservas: El gobierno se sigue equivocando
La primera impresión que tuve al escuchar a Cristina anunciar que derogó el Fondo del Bicentenario y que firmó otros dos decretos para pagar deuda fue que el gobierno sigue en una lógica equivocada y que a un error grosero como fue el DNU con el que creó el F.B que le costó un verano de sinsabores, lo continúa con una suerte de “avivada” que sólo sirve para facilitarle las cosas a las fuerzas opositoras.
¿Cómo puede ser que pagar deuda cueste tanto?
¿Cómo puede ser que el gobierno no entienda que sin salir de esta lógica perversa le va a ir cada vez peor?
¿Alguien en su sano juicio puede suponer que cambiando un decreto por otro va a lograr algo?
Es notable que la misma Cristina que condena la judicialización de la política –algo en lo que coincidimos- objetivamente siga ofrendándoles coartadas a los judicializadores y exponiéndose a fallos como los de la jueza Sarmiento.
No sólo la prensa es condescendiente con los gobiernos en sus momentos de mayor auge y va endureciendo sus posturas proporcionalmente al desgaste que sufran éstos. Los jueces operan de manera similar, por eso los fallos son cada vez más en contra de la Casa Rosada y por eso se puede tener la cuasi certeza de que estas presentaciones que harán las huestes opositoras mañana recojan resoluciones que en líneas generales se emparenten con medidas conocidas en enero que frenaron el accionar del Ejecutivo.
Sucede que mientras no se salga de esta puja en los términos que está planteada el problema no tiene solución. Vale preguntarse, por ejemplo, cuánto jugo le sacó el gobierno al voto de Cobos en en caso Redrado, qué poco duró ese interín amargo para el radicalismo y cómo en una semana volvió todo a la normalidad. Las contradicciones varias del espectro opositor no son capitalizadas por el oficialismo al punto tal que llegamos a festejar que “<a href="
2010/02/no-poder.html”>no pudieron” el miercoles pasado en el senado. Hasta que puedan pasado mañana y a otra cosa mariposa…
Es como que no se encuentra la forma de agudizar las contradicciones que tienen entre ellos y permanentemente se vuelve a un plano de confrontación que los favorece. A las principales fuerzas opositoras les conviene ir a la justicia, les viene perfecto salir por el dispositivo mediático a manifestar las mil y una formas en que dicen “NO” a todo lo que provenga del gobierno. El tema es que esto ya es archiconocido y no se lo logra revertir. No se logra entrar en una fase donde las diversas expresiones se vean obligadas a proponer algo de modo tal que así afloren las diferencias que hay entre ellos (que no son tantas tampoco, a no confundirse)
Está claro que estas fuerzas quieren obligar al gobierno a recortar gastos, para esos fines, quitarle la posibilidad de usar reservas para pagar deuda es la herramienta ideal. Está claro, asimismo, que con minoría parlamentaria y con una justicia poco amigable, la confrontación parece carecer de sentido.
El gobierno debe plantear la cuestión de otra manera, recurriendo a otro plan político. Debe imperiosamente generar ámbitos de discusión donde sean las propias fuerzas de la oposición las que tengan que definirse, manifestando qué quieren hacer, si quieren pagar o no, si quieren hacerlo consiguiendo fondos en el mercado internacional a un 15 %, pero todo en un plano de discusión distinto, superador, donde no sea el FPV contra el resto del mundo porque es sabido que ese partido tiene un resultado cantado.
Es cierto que el accionar opositor deja mucho que desear, es cierto que echan mano a un oportunismo que empalaga, pero no es menos cierto que están ahí por el voto popular.
Cuando las condiciones políticas cambian hay que saber cambiar, hay que saber adaptarse a los nuevos tableros o como se dice ahora, a las nuevas pantallas. El gobierno sigue demostrando que no logra leer el nuevo escenario, lo que equivale a boicotearse y contribuir merced a pura torpeza o ceguera a un escenario donde efectivamente termine sin disponer de recursos para paliar la situación social.
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