Reynaldo Sietecase y la utopía del empate.

Lo escucho a Reynaldo Sietecase en esta nota con Víctor Hugo y la verdad es que no sé qué pensar, no sé si solidarisarme o decirle “Viste viste”
Ha recibido dos buenos puntines en el Canal América y en LT8, la emisora de Rosario donde tenía una columna hace 12 años. Se le ha pagado con la misma moneda que se abona a todos los que de una u otra manera no ponen los dos pies bien adentro del plato, pero lo llamativo es que tampoco él los sacó nunca demasiado, es más, hasta me permito dudar de si los quiso sacar alguna vez. Recuerdo muy bien esta nota donde en un baño de pragmatismo nos decía que le encantaría que los dueños de los medios fueran de Estela Carlotto o León Gieco pero que en la realidad concreta los medios son de los que son y hay que convivir con ellos.
Muy bien, Reynaldo, aquí están las consecuencias…
<a href="
2008/11/la-propiedad-de-los-medios.html”>Le respondí en aquellos días que su opción era falsa, que la cuestión no pasaba porque los medios fueran de León o de Estela sino por una profunda democratización de la radiodifusión de modo que a cualquier sector social u organización intermedia le estuviera permitido acceder a la explotación de una radio o un canal de TV.
Sietecase pretende practicar un tipo de centrismo que en las actuales condiciones es un infantilismo y lo más grave es que según se escucha en la charla con Victor Hugo reincide en lo mismo. A ver: Su posición me parece honesta pero absolutamente irreal. No se trata de que a unos les guste más o menos el periodismo, no se trata incluso de una cuestión periodística. Lo que estamos viviendo es una etapa cruenta donde determinados sectores empresarios no están en absoluto dispuestos a perder uno solo de los privilegios mal habidos y en función de ello arrasan con todo lo que se les ponga enfrente, llámese el gobierno o un simple periodista como él.
La verdad es que no sé si no se da cuenta de esta cuestión elemental o si la advierte pero sigue sosteniendo las mismas posiciones porque le cuesta dejar de jugar al empate.
En la vida hay momentos en que los espacios neutros desaparecen y no queda otro camino que ponerse en uno de los dos bandos. Y no es que esto sea bueno o malo, es así y punto. Sietecase intentó practicar un periodismo equidistante y no sólo no lo logró, porque sus programas junto a Rosín y Montenegro distaban de ser una expresión neutral y cosechaban no poco odio del lado del oficialismo sino que así y todo, o si querés pese a todo los terminaron rajando.
Días pasados invité a un periodista de un medio gráfico muy importante a una mesa que quiero armar en mi programa con colegas que trabajan en el Dispositivo mediático para que opinen sobre los ataques de Clarín a los Blogs y la respuesta fue que “bueno, o sea dejame ver porque tengo que consultarlo ya que yo no puedo ir a cualquier lugar como periodista de X medio, bueno mirá, lo consulto y te llamo….”
Sigo esperando esa llamada….
¿Se entiende adónde quiero ir con este comentario?
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