Sabes quien viene a cenar?
La reunión de Héctor Magnetto con 5 referentes del menemismo federal y más que nada el hecho de que haya trascendido revela que desde es establishment están jugando a todo o nada. No es para menos, los días pasan y por el lado de las diversas agrupaciones políticas opositoras no se vislumbran pasos concretos que demuestren un avance ya no solamente en la actividad parlamentaria sino -y esto es lo que más desespera al hombre fuerte de Clarín- en los armados políticos con vistas a las elecciones del año próximo.
Los tiempos que estamos viviendo son novedosos para sectores que estaban acostumbrados a solucionar los problemas políticos poniendo a los militares en el gobierno. Ya no cuentan con ese recurso. Ahora deben ganar elecciones y se encuentran con una dirigencia política que no está a la altura de sus necesidades. Es fácil imaginar cómo se deben agarrar la cabeza en muchas oficinas cuando Carrió rompe todo dentro del Acuerdo Cívico, cuando Cobos empieza a perderse lentamente en la nada, cuando Reuteman es noticia por sus vacaciones en el extranjero o cuando Mauricio Macri sigue firme con la palita cavando su propia fosa política.
El problema de Magnetto es que también comprobó que ni con un año entero de tapas y ejemplares completos llenos de difamaciones ha logrado hacer mella en el kirchnerismo que, contrariamente a lo esperado, en lugar de caer sigue recuperando terreno sin prisa y sin pausa.
Hay algo que no se logra con el manejo del dispositivo mediático y es la conciencia política de un ancho sector del país que desde dentro y fuera del peronismo ha visto con total claridad que en las actuales condiciones ningún proyecto político garantiza los avances que ha posibilitado el kirchnerismo. Por eso ha resistido embates durísimos, porque aún en los peores momentos tuvo un apoyo decidido de quienes saben que su caída significará un retroceso a niveles de hegemonía política e ideológica peores a los de la década del noventa.
El establishment sigue sin entender que las razones del apoyo que sigue teniendo el kirchnerismo son mucho más profundas que lo que ellos están dispuestos a considerar. En nuestro país hay muchísima gente con memoria política y una clara conciencia de cómo nos fue desde 1976 a 2003, y eso tiene una potencia que excede a esas visiones de compra-venta con que ellos analizan la vida. Por eso lanzan enfurecidas diatribas contra los blogueros K y contra todos esos “hijos de puta que apoyan al gobierno gratis” como dijo Hernán Brienza el otro día en Santa Fe. Hay muchas personas que aún manteniendo serias diferencias en muchos aspectos puntuales con el kichnerismo siguen entendiendo que es la única fuerza con volúmen político para lograr transformaciones antes impensadas, como las leyes de medios y de matrimonio igualitario.
Es el trazo grueso lo que siguen sin entender, es la orientación en líneas generales del kirchnerismo ese gran imán que siempre tuvo un núcleo muy sólido de sostén y que con el devenir de los acontecimientos va atrayendo a más personas que no están dispuestas a perder todo lo que se ha venido recuperando.
Parece mentira pero a 7 años de gestión hoy por hoy el oficialismo sigue siendo la fuerza política con más chances de ganar las presidenciales de 2011, logrando así el récord de ser el primer gobierno que es elegido en tres períodos consecutivos.


