Sarlomanía

En televisión no gana quien tiene mejores argumentos sino quien da mejor en cámara, es desde esta premisa que hay que entender cómo Beatriz Sarlo, avezada discutidora, se anotó desde el punto de vista televisivo, dicen, una victoria contundente.
Es raro, en lo conceptual no impuso una sola idea, se las ingenió para no decir desde dónde habla y cuando se vio contra las cuerdas por el buen planteo que le estaba haciendo Orlando Barone, descerrajó el ya célebre “Conmigo no, Barone” que quizá fue el gran momento de la noche. Es como que le hubiera dicho “Con tus antecedentes laborales, vos no podés venir a decirme eso a mí”, y fue uno de los estiletazos efectistas que utilizó muy bien en cámara.
Llama la atención, no obstante, que en un desaguisado sin precedentes La Nación y Clarín celebren la actuación de Sarlo como una victoria propia cuando la escritora en ningún momento se embanderó con ellos y cuando se definió lo hizo contradiciendo de cuajo los lineamientos editoriales de ambos diarios, planteando claramente que los hijos adoptados de manera irregular por Ernestina Herrera de Noble tienen que acceder al examen de ADN, no haciendo nada para defender a Chiche Gelblung, diciendo que no va a votar por Macri y reinvindicando la política de Derechos Humanos del país en su totalidad, lo que incluye desde Raúl Alfonsín hasta Cristina Fernández de Kirchner. No se entiende entonces qué festejan los dos grandes diarios.
He conversado con muchos amigos “del palo” que son lapidarios, para ellos en lo televisivo fue goleada. La verdad es que luego de repasar un par de veces el video sigo sin verlo así y por momentos no sé si nuestras propias filas no han sido penetradas por el fuego graneado del dispositivo mediático que, como dije <a href="
2011/05/conmigo-no-barone.html”>acá, salió con todo su poder a instalar a las 21.00 del martes 24 que Betariz Sarlo le había ganado la discusión al kirchnerismo aún sin saber qué pasaría en el programa.
Hay también una pregunta envenenada y es si todo el kirchnerismo en su conjunto quería que 678 y su correlato “progre”, el “seisieteochismo”, saliera bien parado en esta ocasión.
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