Se armó el tablero electoral porteño
Se está confirmando en estas horas que Mauricio Macri competirá por la ciudad de Buenos Aires y ello indica claramente que las fuerzas vecinalistas están definitivamente abandonando la carrera presidencial porque saben que no hay con qué darle a Cristina. Una de las preguntas a responder será cómo se repartirán los votos del antikirchnerismo furioso que ambas fuerzas convocan, otro interrogante es saber cómo procesa el kirchnerismo este nuevo escenario electoral porque no es lo mismo competir contra Michetti o Rodríguez Larreta que hacerlo contra Macri y Solanas.
El gran adversario, no obstante, es el macrismo, básicamente porque está en juego un puesto ejecutivo y por ende el libre albedrío electoral se encoge notoriamente. Desde este punto de vista la candidatura de Solanas llega tarde, con un tufo oportunista que asquea y absolutamente esmerilada por la gestión horrorosa que Proyecto Sur desplegó desde las elecciones de 2009 puesto que se ubicó como el ala progre del Grupo A y nunca hizo esfuerzo alguno por correrse de ese lugar. Basta recordar el proyecto por Papel Prensa que presentó la Checha Merchán y que una vez aprobado en comisión fue cajoneado por orden del propio Solanas.
El crecimiento electoral de Solanas en 2009 se debió a votantes independientes decepcionados por el macrismo y a la franja de nuevos electores donde el “voto a Pino” fue una moda políticamente correcta. En consecuencia es dable suponer que ahora, muchos de esos votos decepcionados del PRO se repartirán entre ambas fuerzas y todo indica que en la esfera de la juventud Solanas ya no sea lo que fue 2 años atrás, entre otras cosas por el impactante predicamento que en ese sector tiene el kirchnerismo.
De todos modos esto no alcanza para ganar. Se me ocurre que tampoco basta con el discurso de “poner en sintonía a la ciudad con la nación”. Yo trabajaría sobre la idea de que somos los que estamos en mejores condiciones de garantizar un gobierno eficiente.
Creo que con eso basta y sobra.
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