Se solicitan respuestas
Le choreo un párrafo a Lucas de este excelente post porque creo que todos los ensayos de respuestas terminarán siendo un muy buen ejercicio para re-pensar nuestro vínculo con el resto de la sociedad:
“¿Cómo puede ser que con casi 60 mil millones de dólares de reservas, superhabit gemelos, récord de exportaciones, tarifias de servicios públicos subsidiadas, paritarias en alza, reducción de la desocupación y la pobreza, movilidad jubilatoria, desendeudamiento, crecimiento, crisis internacional, récord en obras públicas, universalización del acceso a la medicina y los anticonceptivos y la jubilación y la asignación por hijo, cómo puede ser que con la renovación de la Corte Suprema, la anulación de los indultos y las leyes de obediencia debida y punto final, cómo puede ser que estemos para la mierda?”
Yo enuncio alguna idea así a las apuradas y me monto en un párrafo del querido gringoviejo, habitual contertulio del blog:
Dice el amigo:
“Este gobierno no tiene que hacer eso,además si lo hiciera no le sirve, tiene la gestión del 2003 a la fecha, está ahí, no hay argumentos que puedan superar ese hecho.”
Ahí ya nos empieza a mostrar su desazón, para rematar con este pasaje:
“Si con eso en la mano no te quieren,para mi humilde entender, no hay nada que podás hacer para convencerlos.”
Bueno, ahí está el problema, el meollo. Creo que si la respuesta a la pregunta de Lucas la enmarcamos conceptualmente en el sentimiento -en buena medida derrotista- de gringoviejo, tenemos que ir organizando el repliegue ya mismo.
Y no creo que sea así, es todo lo contrario. Lo que debiéramos hacer es pensar que la acción política no es, ni mucho menos, una ciencia exacta; lo que debiéramos saber es que es tan complejo el fenómeno político y social que hace que muchas veces a algunas personas que les va mucho mejor de lo que les iba antes del 2003, les parezca que la cosa es al revés. Ahí operan una multiplicidad de factores, de espectativas, de elementos abstractos, sobre los que hay que operar, trascendiendo la enumeración lisa y llana de los logros de las gestiones K.
Si una persona recuperó el empleo y hasta pudo comprarse un autito con los K pero está convencida de que su situación es horrible, pues estamos ante un desafío enorme al que no podemos ni debemos negarnos a encarar. Habrá que repensar y rebuscar una y mil veces el argumento, pero seguro que en algún lado está. El problema lo tenemos nosotros si no encontramos la refutación a la agenda que el dispositivo monta minuto a minuto.
Una certeza desde ya merece ser tallada en la piedra: Es imposible vencer sin una porción considerable de la clase media. No sólo es imposible vencer sino que es tortuoso gobernar sin eso.
Habrá que trabajar por acá tratando de descular ese misterio de la época que nos muestra a un gobierno que gestionó como pocos a favor de la clase media pero cosechó su odio militante. Este misterio me subyuga verdaderamente. Si alguien encuentra un período donde a la clase media le haya ido mejor en los últimos 30 años le regalo un asado… Y si alguien encuentra en ese mismo período un gobierno tan puteado por ese sector como el de Cristina, también le pago el tinto.
A veces con jugar mejor no alcanza para ganar los partidos, a veces la verdad no triunfa, a veces la justicia perece. Nosotros tenemos la tendencia a pensar que los hechos concretos van a inclinar la balanza para nuestro lado, incluso suponemos que tarde o temprano el pueblo encontrará la luz que ilumine su camino, pero no. A veces los pueblos se confunden, a veces escupen para arriba.
Por eso es una tarea política urgente trabajar sin descanso en esa dura tarea de desmalezar las discusiones, tratar por todos los medios de despejar el yuyerío que a diario siembra el dispositivo mediático para poder llegar a discutir el fondo de la cuestión. Hay que tener la suficiente capacidad y la suficiente paciencia y templanza para esquivar las chicanas y poder al fin llegar a debatir con ese vecino “clarinizado” cómo es su situación actual en relación a lo que era 10 años atrás.
Pero bueno, está bueno que respondan los lectores, muchos nuevos (como comentaristas) a los que saludo con mi mayor consideración.
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