SILENCIO.

Escuchaba en el 95 (/el colectivo para aquellos que andan en auto) una conversación entre mujeres, una de ellas hablaba más alto que las demás, y expresaba sus dudas con respecto a las elecciones, decía que no tenía ni idea de por quien votaría, que no tenía una idea política formada pero que sabía que no le gustaba el Kirchnerismo, y aún así ella aseguraba que Cristina ganaría lejos, decía que detestaba asuntos como que se siguiera permitiendo la minería a cielo abierto, que era altamente contaminante, repitió que no le gustaba el Kirchnerismo pero “a la gente le gustaban las cosas fáciles” (cuestión que no entendí), y llegamos a Alsina, me tuve que bajar.
El Viernes, cuando iba camino a la escuela de mi hijo, me tocó caminar detrás de otro par de mujeres, una de ellas estaba indignada, decía que, por su marido, sabía que a los manifestantes que fueron al acto de Moyano les pagaban de 150 a 200 pesos por la asistencia, en lo personal ignoro absolutamente si eso es cierto o no lo es, he llegado a ver las cajas de vino bajar de los colectivos y ser repartidos por los superiores, pero nunca vi a un manifestante cobrar un sueldo por su apoyo, pero eso no quiere decir que yo tenga que dejar de escribir lo que oí, me parece interesante saber lo que piensa la gente, de alguna manera el personaje anterior no sabía a quien votaría, y de alguna manera asociaba este Gobierno a la minería a cielo abierto, y en el último caso, las críticas a Moyano, y las acusaciones, falsas o ciertas, de alguna manera también son críticas al Gobierno, que, mas allá de la realidad pujante, siempre es asociado a el Gobierno, aún y con la ausencia de Cristina al acto, su Gabinete estaba allí, Scioli sentado a la derecha de Moyano, Aníbal Fernández, no nombrado por Moyano pero que también estaba allí, entre otros.
Hay una verdad, en la población a la que le interesa la política hay mucha confusión, de hecho no hay manera de que en un clima normal no haya cierta confusión, pues, un ciudadano en realidad jamás sabe lo que sucede a puertas cerradas, dentro del Congreso, o la Residencia de Olivos, pero en esta situación la confusión es doble, a la ignorancia de aquello que sucede dentro del poder se añade el silencio oficial, sobretodo de la cabeza, pues, aunque los Ministros y su jefe hablan, aunque los militantes hablan, siempre se espera la voz máxima, y en este caso, Cristina Kirchner, dio su última entrevista a Daniel Filmus para canal Encuentro, y un poco antes a Soledad Silveyra, una entrevista poco política aunque no mala.
La Presidenta jamás debatió, solo habla a la cadena Nacional o en sus eventos, jamás se arriesga a que nadie le pregunte nada, claro, pasando por alto los cuestionamientos de los noteros de CQC a los que ella esquiva simpáticamente aprovechando el tono humorístico del programa.
Aunque las dos van dirigidas a los ciudadanos, la cadena Nacional dista mucho de ser una forma de comunicación íntima, el ciudadano tiene preguntas, y en una entrevista siempre espera esa pregunta del periodista que es la pregunta que el mismo ciudadano haría, es otra atmósfera, menos fría, menos distante, ya no de dueño, si no, mas bien, de miembro que acepta ser cuestionado.
Puedes organizar un acto con 500 mil personas, pero en ese acto faltan otras 39 millones quinientos mil, o mas, ¿entonces?, tampoco los actos, inclusive los televisados provocan esa “intimidad”, esa cercanía entre pueblo y Presidente, y también tiene mucho que ver el lenguaje, los modos y otras cuestiones. Lo cierto es que un Presidente puede confrontar a los medios, puede debatir con ellos, e inclusive puede denunciarlos ante la justicia por tal o cual causa, lo que no debe es prescindir de ellos, no por los medios en sí mismos, si porque el ciudadano ve en los medios, o siente los medios, como lo más parecido a el comedor de su casa, uno come viendo los noticieros, o algún programa, y nuestra Presidenta nunca está allí, en nuestro comedor con nosotros, nunca debate “con nosotros”, nunca le podemos contar lo que vemos en las calles, lo que nos preocupa, solo habla ella, sin periodistas, que en cierta manera son nuestros representantes a la hora de preguntar, es una idea, una sensación, pero creo que es válida.
Otro problema de este Gobierno son sus adeptos, ninguno ayuda demasiado, ya lo hemos dicho un millón de veces, Néstor Kirchner tenía la simpatía necesaria para hablar de ciertas maneras, cuando quería podía usar el humor y hacer reír, cuando quería podía ser ofensivo, pero lo era desde su personalidad, y desde esa simpatía que hay que reconocerle. Sus adeptos no entienden demasiado, tratan de usar las mismas armas que Kirchner, inclusive lo ha hecho la misma Presidenta, pero, uno solo puede luchar cargando el peso de la espada que soporta, nadie puede luchar con una espada mas pesada de lo que puede levantar, sus adeptos, funcionarios, militantes, no hacen reir, y pareciera que disfrutaran parecer antipáticos, o soberbios, o insultantes, y eso no aporta nada, confunde, irrita, enfurece.
En la oposición no suenan mas afinadas las campanas, y eso aporta mucho menos al clima general, hemos oído a Duhalde diciendo que quería un plebiscito para ver si acabar o no con los juicios, o a Macri hablando de privatizaciones, Pino Solanas venía bien tocando temas que eran un reflejo de la preocupación general, los recursos naturales por ejemplo, son un tema que importa mas en estos días de lo que se puede pensar, los trenes otro tema que hace soñar a la población, entre otros temas que tocaba Pino…antes de bajarse de su candidatura y decidirse por la Ciudad, lo que no es descabellado.
Este desastre que ha hecho la oposición con su desempeño en los medios (y algunos en la política) bien podría ser aprovechado por una Presidenta que maneja bien el lenguaje, y a la que no le faltan armas para la polémica, es un verdadero misterio por qué no la podemos ver en nuestros programas, siendo parte de nuestras costumbres, cercana a nosotros, dialogando con nosotros, esto no despierta nada bueno, un Presidente no es un artista, la ausencia de un Presidente solo despierta desconfianza, más allá de la cadena nacional, o de los discursos en sus actos, recibir a un periodista de vez en cuando no le puede hacer demasiado daño a nadie y, puede ayudarnos a entender más todo eso que queremos entender, hoy no sabemos que piensa la Presidenta sobre Jaime, o sobre la amistad de D´Elía con Irán, o sobre Miceli, no sabemos nada sobre lo que pasó con los fondos de Santa Cruz, no sabemos que ha hecho hasta ahora el FMI en nuestro país, no sabemos en que va a terminar la historia de nuestros pueblos originarios, obviamente, tenemos una conversación pendiente.

