Solanas lo hizo de nuevo

Pino Solanas vuelve sobre sus pasos y nuevamente le corre el cuerpo a una construcción que podría estar llamada a crecer tal como lo hizo cuando el Frente Grande entró en conversaciones con José Octavio Bordón a fines de 1994. Recuerdo que fue por aquellos años que Chacho Alvarez lo acusó de optar por un perfil testimonial.
Sin juzgar el derrotero que luego tendría el Frepaso, lo real es que a partir de ahí Solanas se retiró de la política hasta su regreso de estos últimos años y cuando nuevamente la historia lo pone ante la posibilidad concreta de participar de un colectivo con chances de tener una buena performance electoral y en una de esas proyectarse en el tiempo como una referencia que mejore las pálidas imágenes del progresismo argentino, el cineasta vuelve a abrirse, vuelve a la comodidad de la minoría ilustrada con un escaso puñado de votos.
Tuvo la oportunidad única de lanzarse como candidato a Jefe de Gobierno porteño con tiempo, a caballito del excelente desempeño electoral de 2009 pero leyó mal lo obvio y siguió pugnando por una candidatura presidencial que, era sabido, no calificaba y cuando entró en razones y se dispuso a disputar en capital ya era tarde. Y ahora esta ruptura donde queda virtualmente solo, como loco malo, marchando a unas primarias donde está en discusión si logrará superar el piso solicitado por la ley.
Muchas veces he escrito que aquellos que vienen haciendo política hace 40 años y ni siquiera lograron armar una estructura partidaria tarde o temprano terminan en la intrascendencia más absoluta.
Algo así le está pasando a Solanas.
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