Un clima de reapertura
Se huele cierto aroma a reapertura, a regreso, a volver a retomar la lucha, por momentos parece que estamos en 1982/83 donde nos íbamos reencontrando después del horror, bueno, en definitiva en aquellos tiempos comenzaba en todo caso el retiro militar pero las consecuencias seguirían por décadas. Aquella reapertura democrática condicionada, planificada con mucha sutileza por el establishment, nos devolvía la institucionalidad en sus aspectos formales pero a poco de andar comprobaríamos que las consecuencias más que nada ideológicas de la reconversión iniciada en 1976 seguirían haciendo estragos en el campo popular. Vendrían los noventa como coronación de todo un proceso de fuerte avanzada sobre la sociedad argentina que fue derivando de derrota en derrota, a los tumbos, hasta que luego del desenlace previsible del 2001 comenzaron a cambiar poco a poco algunas cosas, por eso este clima de retorno, por eso estas ganas de cinchar para que nos nos roben la esperanza nuevamente.
El proceso de reconstrucción es lento, entre otras cosas porque está todo roto y ello exige mucho pero mucho talento para inventar nuevas formas de organización, por ejemplo en lo institucional, en la orgánica, pero las señales que se están emitiendo son realmente alentadoras. Ayer me pasó, por ejemplo, de encontrarme con tres personas que ya conocía de los años en que trabajaba en la FM Latinoamericana. Es fuerte que aquellos que nos acovachábamos en una FM barrial en plena hegemonía menemista hoy nos encontremos en espacios colectivos que tienen como objetivo central apoyar decididamente a Cristina y profundizar el modelo kirchnerista.
Estamos saliendo de la cueva. Ojalá tengamos la inteligencia y claridad política para que no nos manden de vuelta a casa, que es la forma audaz en que el enemigo nos imprime su victoria.
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