Un milagro para Altamira
Es realmente llamativo que la campaña #Unmilagroparaltamira, surgida de un diálogo entre Gustavo Silvestre y Jorge Rial ayer jueves en el pase de las 9.00 en La Red, se convirtiera con el paso de las horas en lo más visto en Twitter. Lo paradójico es que se está tomando la reivindicación del Partido Obrero y sus aliados como algo “simpático”, como entendiendo, a su vez, que a una campaña electoral sin los troskos le faltará algo. Si la convocatoria es “Che, pobre Altamira, no sean guachos y votenlo” la verdad, es penoso para la tradición de esa izquierda porque se estaría llamando a votarla más que nada por su pintoresquismo.
Lo raro es que en todo este despliegue mediático pareciera que en última instancia se está aceptando que pende sobre el troskismo una disposición silenciadora, una reglamentación fría que cercena sus derechos electorales cuando en verdad la ley de Primarias Abiertas le da la posibilidad de superar un piso del 1,5% del padrón para poder participar en las presidenciales como una fuerza más. Tenemos que debatir, a la postre, el concepto de “proscripción” que maneja el PO y sus aliados. Proscripción significa prohibirle de hecho participar de un proceso electoral a una fuerza política. El peronismo estuvo proscripto entre 1955 y 1973, directamente no se podía presentar a elecciones con sus siglas, sus colores y sus candidatos, empezando por el General Juan Domingo Perón. No parecería ser ésta la traba que tiene el Frente de Izquierda y los Trabajadores.
Esta agrupación está contando con los mismos espacios de difusión que el resto de las fuerzas, lo que significa que siendo una expresión electoralmente minoritaria desde 1983 a la fecha tenga con toda justicia la misma cantidad de segundaje radial y televisivo que el partido que gobierna el país y el 80 % de las provincias. Pero ellos insisten con que se los quiere proscribir, en una nueva demostración de cómo seguimos maltratando de manera mendaz el significado de las palabras. ¿Cómo podemos llegar a aceptar como algo normal tamaña tergiversación conceptual? ¿En qué cabeza puede entrar la suposición de que si una fuerza no consigue el 1,5% del padrón electoral nacional en una elección primaria estamos ante un cercenamiento de derechos electorales?
Lo más probable es que finalmente el PO consiga superar ese piso y quede habilitado a participar en las presidenciales de octubre, entre otras cosas porque este clamor ya instalado en las redes sociales muy probablemente pueda llega a significar que una porción de electores que desde diversas posturas confrontan con el sistema democrático encuentren en la boleta de Altamira un instrumento que en su imaginación pueda aparecer como un cachetazo a lo instituido, al “sistema”. Lo que sí va a quedar como marca de época es esta nueva afrenta a los Derechos Etimológicos de las palabras..

