Vean argentinos cómo reciben a sus seleccionados en Holanda y Uruguay
TN muestra cómo en Uruguay y en Holanda reciben a sus seleccionados y lo hace como diciendo “vean, argentinos, miren cómo son en los países en serio”, “Aprendan de cómo salir segundo y cuarto también es motivo de fiesta”. Curiosamente, TN cubrió a reglamento el recibimiento de nuestro seleccionado mientras un coro de periodistas lamentables de todos los medios no dudó en recriminarle a la gente que fue e recibir a Ezeiza a los muchachos de Maradona, incluso varios llegaron a sugerir que ese recibimiento no fue espontáneo y que pudo haber sido pergeñado por algunos intendentes del conurbano.
Es que desde que el fútbol dejó de ser privado la alegría sólo vendrá del extranjero. Nosotros no tenemos derecho a festejar nada y mientras los argentinos no hagan lo que debieran hacer para erradicar esta epidemia K, para que todo vuelva “a como era antes”, no serán merecedores de festejo alguno. Y si un buen día se reúnen dos millones de personas en la 9 de julio, en una manifestación popular sin ningún tipo de banderías políticas, los grandes diarios al día siguiente consignarán que 2.700 figurones transformaron la reinauguración del Teatro Colón en una remake maloliente de la entrega de los Martín Fierro, minimizando una expresión popular genuina y espontánea que se dio para festejar un cumpleaños que sólo cada 100 años tienen los pueblos.
Hay una línea periodística de mierda en estas coberturas televisivas que agigantan la felicidad de otros pueblos emitiendo siempre ese metamensaje derrotista para con nosotros mismos. Se busca exacerbar el desamor por lo nuestro; se trabaja para decirnos que nosotros no servimos para nada, que no somos capaces de hacer un recibimiento de esas características cuando objetivamente se ninguneó la espontaneidad de 20.000 personas hace 15 días nomás. La línea es que los ejemplos sólo pueden venir de afuera porque en contraposición hay un concepto nefasto de exaltar la individualidad en contradicción con lo colectivo, el mensaje es que como selección o como país no valemos, no servimos, que sólo vale la personal, que sólo existe la posibilidad de salvarse de a uno porque “este país” no da para proyectar, no da para ser felíz, no da para nada como sí dan Holanda y Uruguay.
Una sociedad repleta de “vivos” que van a los codazos (como decía <a href="
2010/07/german-abdala-cada-dia-mas.html”>Germán Abdala) para ver si entran en el pelotón de los que se salvan, es una sociedad dominable, un gran novillo imponente pero manso, un territorio repleto de individualistas que más tarde o más temprano terminan siempre jugando de traidores, de buchones que a la hora de los bifes siempre tirarán para atrás, transformándose en ese contrapeso que necesitan Clarín, La Nación, Techint y la Sociedad Rural para seguir haciendo de las suyas.


