Reforma política Reloaded
Lo primero que quieren es elegir el mecanismo de internas de los partidos; y proponen internas abiertas para todos los partidos políticos en el mismo día. Parece en principio una buena medida, pero también hay otras implicaciones si pensamos más detenidamente. El gobierno actual pretende encabezar las próximas listas del Partido Justicialista, ya que, para su propósito este es el instrumento mas adecuado. Pero en el PJ hay varias tendencias que quieren lo mismo, a las cuales deberán derrotar en las internas abiertas. El ex presidente Menem, Das Neves, Rodríguez Saa, De Narváez, Solá y Duhalde, son quienes encabezarían las otras opciones. Independientemente de las alianzas que se concreten para las próximas internas, el escenario de internas abiertas tiene ciertas características, que indudablemente favorecen las intenciones del actual gobierno.
Una interna abierta permite utilizar estructuras clientelares que no están afiliadas al partido, obteniendo este beneficio quien mayor estructura tenga fuera de los partidos políticos. Otra ventaja que ofrecen las internas abiertas a quienes cuenten con muchos recursos económicos, es la eficacia de la publicidad que se haga por los medios, ya que una gran porción del padrón general es de no afiliados, estos requieren de la publicidad para movilizar su voto, ya que no están en contacto cotidiano con la estructura partidaria que los llevaría a participar de la interna. Vemos, que claramente, el grupo que tenga mas medios económicos y estructura clientelar, tendrá la mayor ventaja, y claramente el grupo gobernante es el mas favorecido, seguido de quienes cuenten con mas recursos económicos.
La publicidad de los aportes en las elecciones internas, condiciona el apoyo que muchos empresarios podrían dar a agrupaciones locales o regionales, que actuarían en defensa del interés regional y no alineado con políticas digitadas desde cúpulas que desconocen las distintas realidades regionales. Estos aportes podrían generar represalias por parte de funcionarios que apoyan al proyecto oficial, o tendrían que dar su apoyo en forma extraoficial, generando flujos de fondos “negros” que no tendrían control por parte de los propios integrantes de las líneas internas.
Los partidos o alianzas que no superen en la interna el uno y medio por ciento del padrón electoral no podrán participar de la elección general. Esta medida tiende a eliminar de la contienda electoral a partidos políticos pequeños, obligándolos a sumarse a otros proyectos, votar en blanco o anular su voto, lo que en definitiva tiende a concentrar las opciones de los votantes y a canalizar los votos de distintas tendencias conservadoras o progresistas hacia las propuestas de los partidos mayoritarios. Esto brindaría al actual gobierno la oportunidad de contar con votos progresistas que se expresan habitualmente por partidos minoritarios y que frente a otras propuestas más conservadoras, tomarían la opción de votar la propuesta del actual gobierno.
Los pequeños partidos políticos, se enfrentan a su extinción, ya que el actual proyecto propone que si un partido no se presentara en dos elecciones consecutivas o sacara menos del dos por ciento del padrón electoral en cada una de ellas, perderá su personería. Si sumamos esto a la condición de obtener el uno y medio por ciento, en las internas abiertas, las alternativas que presentan los pequeños espacios políticos desaparecerán, aumentando las concentraciones burocráticas de los partidos tradicionales PJ y UCR, que tienden a ser expulsivas, esto dejará sin espacio a muchos militantes que buscan en estos partidos una opción de participación.
Esta ley, pretende afianzar, el sueño de este gobierno de centralizar las opciones políticas entre dos grandes espacios: uno de centroizquierda y uno de centroderecha, visión que también compartían Menem y Alfonsín durante el Pacto de Olivos. Antes y ahora se mezclaban intereses personales en las definiciones de la reforma política.
Por lo tanto esta nueva reforma está movilizada por los mismos intereses, pretende la misma polarización, que perjudica la pluralidad de expresión política y beneficia a los mismos de siempre, los que siempre figuran en listas a las que nadie puede modificar, representando a nadie y dependiendo de los que acumulan poder. Esta reforma se parece demasiado a Terminator, Rocky o Rambo, se repiten, para mostrar las mismas caras con nuevos diálogos y haciendo, lo mismo. El pueblo, mientras tanto, lo mira por TV.
El carro delante del caballo
La mentalidad liberal, como ya lo he señalado muchas veces parte de una premisa esencial, la supresión de los derechos generales en beneficio de los derechos individuales, para lograr esto, pone en condiciones de igualdad el derecho de una persona frente al derecho de muchos. Para esto el liberalismo ha desarrollado distintas formas de personalizar en una sola entidad el derecho de muchos, de este modo pareciera que se enfrentan dos personas que luchan por sus derechos. La discusión entre lo público y lo privado es un ejemplo de la trampa en que hemos caído, por ello se suele terminar discutiendo si derecho al beneficio de una persona (o empresa) puede mas que el derecho de muchos, a los que se agrupa como una entidad pública, general o social. Cuando se acepta entrar en estas discusiones, se acepta poner en pie igualdad al derecho de una persona con el derecho de muchos.
Actualmente, nadie se plantea estas cuestiones, se acepta abiertamente el debate, sin ningún miramiento, así decimos que debemos aceptar el ingreso de capital extranjero para que se realicen inversiones que de otro modo no se harían. Así pareciera que el planteo del enajenamiento de fuentes de producción, es una cuestión de existencia de capital (aunque sea extranjero) o ausencia de inversión (el estado según la regla liberal no interviene), la conveniencia del país se enmascara en la entidad inversión ausente y esto se reduce a una cuestión de dos opciones capital extranjero productivo o inversión nacional ausente. La mentira se desnuda cuando vemos que el capital extranjero genera concentración en los sectores que interviene, ya que por la magnitud de las empresas asociadas a la inversión extranjera se desarrollan economías de escala, eso lleva al cierre de empresas del sector que no pueden competir con estos grupos concentrados, generando reducción de la demanda de mano de obra especializada, desempleo y aumentos del número de marginados. El derecho de las empresas existentes en el sector, el nivel de empleo y el control de la marginalidad social se engloba en el término ausencia de inversión nacional. Este proceso dominó la mentalidad de los funcionarios de los años 90, que curiosamente, son los mismos que están hoy en día.
A partir de esta penetración de la ideología liberal, se replantea el funcionamiento del estado como garante del interés general o público, pero no de una manera orgánica sino a partir del cumplimiento de sus tareas habituales, que en un estado fraccionado vertical y horizontalmente implica una suerte de feudalismo administrativo, donde cada sector de la administración pública funciona en forma autónoma para el manejo cotidiano de la “cosa pública”.
Los ejemplos de cómo se ha alterado la función del estado abundan, pero algunos de ellos son pruebas más que elocuentes de las hipótesis planteadas. El caso de Aerolíneas Argentinas (AA) ha sido uno de los más emblemáticos, se privatizó por ser una empresa “ineficiente” y “deficitaria”. La privatización produjo un vaciamiento de la empresa y con ello el abandono de rutas, la baja de frecuencias de viajes, la obsolescencia del parque de aviones y la perdida de rentabilidad. Esa empresa descapitalizada y endeudada fue nuevamente comprada por el estado (no puede decirse que fue nacionalizada) con deuda incluida. Esa empresa fue subsidiada durante los años en que era una “empresa privada”, así que si sumamos el quebranto asumido por el estado al comprar la empresa, los subsidios entregados y la inversión necesaria para que recupere el nivel de operación que tenía al momento de “privatizarla”, posiblemente se haya realizado uno de los peores negocios de la historia del país. Veamos como se planteó el problema: el interés de una empresa que quería hacerse cargo de una empresa deficitaria (interés privado y derecho a su beneficio con la empresa “privatizada”) y el interés público que debía sostener una empresa pública deficitaria. A pontificar sobre las ventajas de la empresa privada han contribuido los medios, que suelen ser los difusores interesados del derecho privado, generalmente en nombre de la defensa de la libertad de empresa, ignorando intencionalmente o no, el derecho público vulnerado. En realidad el interés público involucraba un parque de aviones que permitía cubrir frecuencias y rutas, que se perdieron o permanecieron con frecuencias tan bajas que permitieron el surgimiento de otras empresas que la desplazaron de esas rutas, AA era la aerolínea de bandera en rutas internacionales, AA mantenía frecuencias que permitían un fluido transporte de personas y cargas entre distintos puntos del país, esas eran algunos de los intereses que incluía el derecho público de una empresa deficitaria.
Otro ejemplo mas pueblerino, lo podemos encontrar en la reformulación del sistema de transporte público de pasajeros realizado en Bahía Blanca, donde los estudios se basaban en la optimización de los recorridos anteriores de las empresas utilizando como indicador el valor de pasajero por kilómetro recorrido, lo que permitía ajustar el valor del pasaje para garantizar la rentabilidad de la empresa, pero no se utilizaron parámetros como recorrido promedio de los pasajeros, cantidad de pasajeros por franjas horarias, duración de los recorridos promedio de los pasajeros y otros que apuntaran a medir como mejorar el servicio desde el punto de vista del usuario. No hubo necesidad de plantear un antagonismo, se planteó una reforma del sistema, donde se utilizaron supuestos “estudios técnicos” que mejorarían el servicio, se transfirió a grandes empresas el servicio, se postergaron a empresas locales, pero solo se discutió sobre “aspectos técnicos” donde el interés público no figuró. El resultado es un servicio que debió modificar sus recorridos por demandas de importantes sectores sociales, permanentes quejas por insuficientes unidades para todos los pasajeros, demoras que sufren los pasajeros en la realización de sus viajes habituales y en general, un peor servicio que el anterior.
Estos y una infinidad de casos semejantes, nos demuestran la penetración de la ideología liberal en un estado que cada ves mas abandona la defensa del interés público, sobre todo al ponerlo en pié de igualdad con el interés individual o privado, que es lo mismo que poner el carro delante del caballo.
UNA DE LAS CARAS QUE JAMÁS OLVIDAREMOS.
¿HABRÉ DICHO BIEN CON “CARAS” O TUVE QUE HABER PUESTO”CARETAS”.
Al igual que aquella noche en la que oficialismo y oposición ya se habían puesto de acuerdo para declarar la emergencia por el avance del Dengue y trás una llamada de Olivos, el oficialismo decidió darle la espalda a la Democracia, a el consenso, esta noche el oficialismo decidió cortar con los debates ir dar un paso más hacia la aprobación arbitraria de el proyecto intentando esquivar cualquier tipo de modificaciones, y se tomó esta medida pues alguien vio, que por el camino del debate, del consenso, de la democracia…lo más lógico era que el oficialismo tuviera que aceptar modificaciones, así, con esta nueva movida, pateando el tablero, el gobierno nacional decidió una vez más enfrentarse abiertamente a el mandato del pueblo que, estaba disfrutando del sano debate en el Senado, otra vez las maneras soberbias, los actos arbitrarios, y la desesperación que nos hace tener solo malos augurios, y acrecienta la idea de que este gobierno hace oídos sordos del pedido de diálogo y nuevas formas políticas que se hizo el 28 de Junio a través del voto, Pichetto, Jenefes (aún y aceptando que el proyecto necesita reformas) y demás han decidido decirle que no al pueblo y su demanda de democratizar aún más el proyecto, y que sí a Néstor Kirchner, que parece estar desesperado por alcanzar un supuesto paracaídas, que, ya difícilmente será tal.
CEPED – 1º de Octubre – Energia y Transporte

15 años de dogmas, reformas y crisis.
17.30hs – 18hs Café de bienvenida
de 18hs – 21hs
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Expositores:
Jorge Barrera (Maestría en Gestión de la Energía-UNLA)
Alberto Müller (CEPED/FCE/UBA)
Comentarista:
Diego Mansilla (Grupo MORENO)
Moderador:
Maximiliano Montenegro
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El Centro de Estudios sobre Población, Empleo y Desarrollo -CEPED- es un espacio académico de Investigación y Docencia. Fue creado en 1993, producto del interés de un grupo de investigadores, como ámbito de trabajo y discusión.
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Es parte constitutiva del Instituto de Investigaciones Económicas de la Universidad de Buenos Aires. Fue instituido por resolución del Consejo Directivo de la Facultad de Ciencias Económicas, gracias al estímulo y apoyo del Dr. Julio H. G. Olivera.
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El CEPED es miembro del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales, CLACSO, desde 1997.
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Se cumplio 1 año de la gran estafa argentina.
Se cumple un año de la sanción de la ley que dispuso la transferencia forzosa y la apropiación de los ahorros de quienes habían optado por aportar al sistema de capitalización para su futura jubilación. El tiempo transcurrido permite analizar algunos aspectos de esa medida, aunque no es suficiente para percibir consecuencias que sólo se harán evidentes en un horizonte más prolongado.
En efecto, el sistema que había sido creado en 1995 apuntaba a resolver un problema de mediano y largo plazo. Tal como había sido diseñado, el nuevo régimen complementaba en sus etapas iniciales el mecanismo estatal de reparto, pero con el correr del tiempo, en un futuro lo sustituiría gradualmente. De esa forma y con un esfuerzo fiscal importante durante los primeros años, se planificó sustituir un sistema que iba inevitablemente a la bancarrota, o que para evitarlo demandaba el desvío y la absorción creciente de otros impuestos.
Se dispuso que el 15 por ciento de los impuestos coparticipables se canalizaran al pago de las jubilaciones estatales para enfrentar la transición. El régimen de capitalización, que se demolió de un solo golpe hace un año, tenía un objetivo de largo plazo y respondía al criterio equitativo de hacer corresponder el esfuerzo realizado durante la etapa laboral con el beneficio jubilatorio. No obstante, no dejaba de lado la solidaridad, expresada en la llamada prestación básica universal.
Se sospechó que el cambio obedeció más a inminentes necesidades fiscales que a pretendidos objetivos estructurales o doctrinarios, y la sospecha hoy se comprueba cuando se observa que el precario superávit primario de 2009 hubiera tenido signo negativo si el fisco no hubiera contado con el flujo de fondos que antes se canalizaba a las cuentas particulares administradas por las AFJP. Alrededor de 10.000 millones de pesos fueron reorientados a la caja estatal durante los primeros nueve meses del corriente año, cifra superior al superávit primario de 8550 millones obtenido en este mismo periodo.
El retorno de estos aportes a la caja del Gobierno no se correspondió, como debería haber sido, con la devolución a las provincias del 15 por ciento de los impuestos coparticipables. Pero, además, el Estado se apropió de los aportes acumulados durante los trece años anteriores por un monto algo superior a 90.000 millones de pesos. Este dinero que era administrado por las AFJP de manera de preservar su valor real y además generar una renta en beneficio de quienes eran sus titulares, pasó ahora a integrar el Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS), manejado por la Anses.
Podrá haber críticas sobre la eficiencia de las administradoras privadas o sobre el nivel de sus comisiones. Todo eso era perfectible, pero queda claro que en el año transcurrido bajo la administración de la Anses, esos fondos han sido utilizados en apoyo de necesidades fiscales y de políticas del Gobierno, en lugar de privilegiar el resultado para los futuros jubilados.
Por ejemplo, los depósitos a plazo fijo se han hecho a tasas de interés menores que las del mercado, debiendo los bancos aplicarlos a financiar la compra de automóviles o heladeras dentro de planes oficiales pomposamente anunciados desde el atril presidencial. Se presta a empresas y proyectos en forma discrecional y se han suscripto reiteradamente emisiones de títulos públicos nacionales, y ahora también provinciales. El reciente programa de un subsidio a la niñez, cuyo objetivo no está en discusión, será solventado también por la Anses.
Las cifras publicadas sobre el saldo del FGS que parecerían indicar hasta un leve incremento nominal no se ocupan de aclarar su creciente irrecuperabilidad e iliquidez, ni tampoco el deterioro real producido por la inflación. La comisión bicameral tardíamente constituida para controlar el correcto uso del FGS no parece estar en condiciones de corregir su utilización discrecional siguiendo dictados políticos y urgencias presupuestarias del Poder Ejecutivo Nacional.
Debe reconocerse que durante los trece años de vigencia del sistema de capitalización, los sucesivos gobiernos les impusieron a las AFJP la absorción de bonos estatales en una proporción mayor a la que prudencialmente se había previsto.
Sin embargo, hubo una gestión razonable y además se alimentó el mercado de capitales permitiendo al sector privado encontrar una fuente de financiamiento que de otra forma no hubiera existido. Esta posibilidad prácticamente ha desaparecido desde que la Anses tomó los fondos.
Pero todas estas circunstancias, si bien graves, resultan menos relevantes que el agravio al derecho de propiedad que constituyó la confiscación lisa y llana de todo lo ahorrado y aportado por cada afiliado. Además, se agrega la hipocresía de buscar el apoyo o al menos la resignación, mediante la promesa incumplible de un futuro mejor beneficio jubilatorio.
A un año de la contrarreforma previsional podemos comprobar el uso incorrecto de los fondos confiscados y la probabilidad de que sean irrecuperables o se esfumen antes de que quienes los constituyeron con su esfuerzo lleguen a su edad de jubilación. Ni siquiera se han devuelto los aportes voluntarios a quienes creyeron, como la ley les decía, que su propiedad y preservación estaban aseguradas.
Editorial IA un año de la reforma jubilatoria
Con la eliminación de las AFJP, el Estado se apropió de los fondos previsionales y los emplea para cubrir necesidades fiscales
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